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Autor Tema: Ambientación - Breve historia de Vancouver  (Leído 467 veces)

Konietzko

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Ambientación - Breve historia de Vancouver
« en: Septiembre 02, 2015, 05:49:28 pm »
Para comprender la situación actual de Vancouver hay que conocer su historia. En esta breve reseña os hago un resumen de la historia de la ciudad aportando los datos que considero más importantes. Quienes quieran saber más detalles o tengan dudas pueden preguntar en el tema de preguntas y respuestas o consultar el manual Alianza Oscura: Vancouver

La historia comienza cuando los Garou de las Tierras Puras (Wendigo, Uktena y los desaparecidos Croatanos) llegaron a la zona de Vancouver acompañados de su Parentela, indígenas de los pueblos Musqeam, Squamish y Tsleil'wautuh. Habían sido atraídos por una extraña fuerza que no lograban comprender. Pronto descubrieron que en la península en la que un día estaría el Parque Stanley la frontera entre el mundo físico y la Umbra era casi inexistente, lo que permitió a los Garou crear un poderoso túmulo. Sin embargo, la península no era el único lugar donde la Celosía (la frontera entre mundos) se volvía más tenue, sino que había otras zonas donde los Garou pudieron construir varios túmulos menores, todos ellos desaparecidos hoy en día.

Los Garou y los indígenas vivieron en paz y en equilibrio durante muchos años. Sin embargo, la abundancia de recursos de la zona permitió a los humanos crecer hasta resultar una amenaza para el Gran Túmulo. Así, llegó a haber un asentamiento a menos de un kilómetro del túmulo, algo a lo que los Garou no estaban acostumbrados. La responsabilidad del túmulo, que hasta ahora había recaído principalmente sobre los Wendigo, se hizo demasiado importante como para permitir que las disputas entre manadas, clanes o tribus distrajeran a los Garou. Se estableció entonces lo que posteriormente sería conocido como la "Alianza de Vancouver". Según dicho acuerdo, el túmulo quedaría abierto a los Garou de todas las tribus, clanes y manadas. Varios Theurge de la tribu realizaron poderosos juramentos ante los más grandes espíritus para reafirmar su compromiso. De esta manera se logró un nuevo equilibrio que permitió mantener la paz entre los humanos y los hombres lobo.

A finales del siglo XVIII empezaron a llegar a la zona los primeros colonos procedentes de Europa. Los Wendigo pensaron que podrían instruir a los recién llegados en el respeto a la naturaleza y a los espíritus como habían hecho con los indígenas. Demasiado tarde se dieron cuenta de su error, y cuando quisieron ponerle remedio ya no había forma de expulsar a los irrespetuosos europeos sin una gerra larga y sangrienta. Por si fuera poco, además de su codicia, sus trampas y sus armas, los europeos trajeron consigo terribles enfermedades que nunca habían sido vistas en el Nuevo Mundo. Ni siquiera los Garou nativos se libraron de los efectos de las enfermedades, pues muchos patógenos que los europeos trajeron consigo habían sido alterados por el Wyrm. La población indígena quedó literalmente diezmada en el transcurso de pocos años.

Algunos de los Garou nativos más radicales propusieron en numerosas ocasiones declarar una guerra abierta contra los humanos, haciendo resurgir el espíritu del Impergium que tan negativo fue antaño. Dichas propuestas no prosperaron. Además de las razones mencionadas anteriormente, estaba el factor añadido de la presencia de hombres lobo europeos entre los colonizadores. La mayoría de ellos pertenecían a la Camada de Fenris o a los Señores de la Sombra, y tenían Parientes entre los colonos. Pronto empezaron a llegar también Garou de otras tribus, y a finales del siglo XIX ya estaban representadas en la zona todas las tribus de la Nación Garou. A pesar de ser buenos guerreros, los Wendigo y los otros nativos no estaban tan versados en las luchas intertribales como los europeos, y para ellos resultaba inconcebible lanzar un ataque genocida contra los invasores humanos y Garou sin intentar primero el diálogo.

El primer consejo intertribal tuvo lugar en un túmulo menor Wendigo cuya ubicación hace tiempo que se perdió. De momento, los nativos preferían mantener en secreto la existencia del Gran Túmulo, Gracias a la lengua ancestral de los Garou, los Puros y sus hermanos europeos pudieron entenderse sin problemas, aunque eso no impidió que el encuentro estuviera cargado de tensión. Los Señores y los Fénrir declararon que cualquier ataque contra los humanos se consideraría un ataque contra ellos mismos, por lo que los Wendigo tuvieron que comprometerse a no iniciar la guerra. Así, diezmados por la enfermedad y enfrentados a los Garou europeos, los Wendigo no tuvieron más remedio que aceptar que por mucho que les disgustase los blancos habían llegado para quedarse.

Durante las décadas siguientes los humanos y los Garou compitieron duramente por los abundantes recursos de la zona. Cada cual quería tener su territorio libre de intrusos, y las peleas eran frecuentes. Finalmente, un Theurge Wendigo llamado Chupkheem decidió que había llegado el momento de mostrarles a los intrusos el Gran Túmulo y acabar con los conflictos entre Garou. La tradición oral de los hombres lobo dice que la capacidad de persuasión del Theurge junto al propio poder del Gran Túmulo fueron capaces de conmover a los Garou europeos. Al terminar el Consejo todas las tribus habían acordado compartir la autoridad y la responsabilidad sobre el Gran Túmulo. A ningún Garou le sería negado el acceso a su poder, y la zona en torno al túmulo estaría libre de conflictos intertribales. Sin embargo, el hecho de que el túmulo estuviera abierto a todos no disuadió a quienes reclamaron el "honor" de "protegerlo". Los Señores de la Sombra fueron los primeros en presentarse "voluntarios" para protegerlo, lo que los enfrentó con la Camada. Tras muchas discusiones, tretas y maniobras políticas, fueron los Uktena quienes hicieron ver que la responsabilidad de proteger el túmulo era demasiado importante para que se ocupase una única tribu.

Mientras los Garou se enzarzaban en sus mezquinas rivalidades los humanos no permanecieron ociosos. Siguieron expandiéndose y construyendo pueblo tras pueblo hasta ir formando una ciudad dedicada al comercio y a la tala de madera que en principio fue bautizada como Granville. Poco después llegó el que se habría de convertir en el Príncipe de la ciudad: Siegfried. Este poderoso guerrero Ventrue había llegado desde Europa huyendo de las rencillas y la mezquindad de la sociedad Cainita europea. Gracias a su influencia y recursos, Siegfried ayudó en gran medida a la expansión y el asentamiento de los humanos a pesar de la oposición de los Garou. Con la expansión de los humanos llegaron otros vampiros, que fueron bienvenidos al principio y no hubo necesidad de leyes estrictas. Dado el gran número de Garou presentes, los nuevos Vástagos eran vistos tanto como nuevos hermanos como nuevos refuerzos frente a la "amenaza lupina."

Apoyados por los Vástagos entre bastidores, los humanos siguieron creciendo y explotando los recursos de la zona, sometiéndola en pocos años a un expolio que hubiera llevado décadas en el Viejo Mundo. Las tribus más radicales (Furias negras, Camada de Fenris y Garras Rojas) intentaron de nuevo invocar la guerra total contra los humanos, pero éstos eran sencillamente demasiados como para expulsarlos. Se intentó que los Theurge permitieran utilizar el túmulo para traer más Garou de otras partes del mundo, pero un acto de guerra semejante iba en contra del espíritu pacífico del túmulo y la propuesta fue firmemente rechazada. Fueron las dos tribus "Urrah", los Protectores del hombre (quienes más tarde se convertirían en los Moradores del Cristal) y los Roehuesos quienes lograron limitar significativamente el expolio indiscriminado de los recursos por parte de los humanos. Mientras las Furias, los Fénrir y los Garras Rojas intentaban frenarlos mediante matanzas indiscrimanadas que sólo incitaban a los humanos a pertrecharse mejor para la guerra, los Urrah se infiltraron en las cúpulas de poder de los humanos y gracias a la promulgación de leyes, firma de acuerdos y presión financiera consiguieron poner un freno a la explotación. Los Vástagos, por su parte, veían estas acciones de los Garou como actos de guerra contra ellos y utilizaban su propia influencia y recursos para contrarrestarlas. Resulta curioso que por aquél entonces los hombres lobo no sabían de la presencia de los vampiros, y echaban la culpa de todo a los humanos.

Poco a poco, los Moradores del Cristal y los Roehuesos consiguieron que los humanos empezaran a tomar conciencia de la importancia de la conservación del medio ambiente. La presión popular obligó a las madereras a reducir sus operaciones, y entre los años 60 y 70 parecía que se iba a poder conseguir un nivel de explotación que permitiera la regeneración de los bosques. Sin embargo, la realidad económica de los 80 y los 90 ha creado una contra-presión: las restricciones a la tala han dejado a muchos leñadores sin trabajo, y los sindicatos madereros hacen sus campañas acusando a los grupos ecologistas de estar a favor del desempleo. En esta situación, los Moradores del Cristal empezaron a influir para transformar la industria primaria de Vancouver en secundaria (basada en la manufactura) y la terciaria (información y servicios). Este plan enfurece sobremanera a los más antitecnológicos de los Garou, pero los Moradores tienen claro que la suya es la única forma pacífica (y eficaz) de impedir que los humanos destruyan el Gran Túmulo.

En la actualidad, la economía de Vancouver se basa en la explotación de recursos (silvicultura, minería, pesca, agricultura), en el comercio a través de su puerto internacional, el turismo y las producciones cinematográficas. Los Garou siguen intentando proteger el Gran Túmulo de los humanos y los Vástagos asegurar y expandir la presencia humana en la zona. En medio de la inestable paz entre Garou y Cainitas (que se explicará en el tema correspondiente), los humanos son quienes en definitiva decidirán el futuro del Gran Túmulo y de la ciudad de Vancouver.

Y, por extensión, de todo el Mundo de Tinieblas.
« última modificación: Septiembre 02, 2015, 05:51:21 pm por Konietzko »
"No existe mejor amante que la guerra, mayor placer que la venganza ni felicidad más grande que la de destruir a tus enemigos."

Margrave Iván Konietzko