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Autor Tema: Cap 108.- FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)  (Leído 872 veces)

Bowden

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Cap 108.- FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« en: Septiembre 22, 2015, 04:02:30 pm »
M83 - I NEED YOU
https://www.youtube.com/watch?v=Irh1etXFtnM

Esta canción incluye la letra subtitulada. Si quieres puede releerla luego, esta escogida a proposito ;)


Kath, Lydia

Encuentras a Lydia sentada en el suelo en la cocina, apoyada en las cajoneras, con una botella de bourbon. Está llorando desconsolada. Enseguida percibe tu presencia. Intenta limpiarse el rostro con las manos pero las lágrimas vuelven a brotar con más fuerza aun, mientras su boca se tuerce sin poder ella evitarlo.
-Yo,… lo siento,… joder,… llevo toda la …maldita tarde llorando… No quiero que me veas así…  Yo,… oh dios, ¿cómo puede estar pasándome esto?... –Te mira con ojos anhelantes, buscando en ellos una disculpa-. No,.. Kath,… yo no soy así… Solo paso una vez…. Y no fue con ninguna chica,… fue,.. con Misha.
Da un largo trago a la botella de bourbon, la cierra, y le empuja lejos de ella, rodando sonoramente por el suelo porcelánico de la cocina. Cierra los ojos, y parece conseguir relajarse un poco, tal vez por la confesión, tal vez por el alcohol, tal vez porque piense que pocas cosas pueden joderse más, así que ya no hay mucho más por lo que preocuparse. 

« última modificación: Octubre 12, 2015, 03:22:10 pm por Bowden »
 

Ewgene

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Re:FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« Respuesta #1 en: Septiembre 22, 2015, 07:22:59 pm »
Becket permanecía de pie apoyada en el quicio de la puerta observando a su amiga. Estaba tan guapa, incluso llorando, que dolía solo de mirarla. Su confesión no le sorprendió, o quizás era que tenía los sentidos aún embotados por el alcohol, pero ya se imaginaba ella que no tenía nada que hacer. Nunca había tenido amor en su vida, así que ¿porque iba a tener esa suerte ahora?

Sortenado la botella que había rodado hasta sus pies, Kath se acerca y se pone de cuclillas delante de su amiga. - No pasa nada - dice apartándole el pelo de la cara - si hubieran querido echarte lo habrían hecho, pero lo único que han logrado es que ahora te esfuerces el doble para volver al lugar que te mereces. Por que tu vales mucho y esos desgraciados - señala con el brazo extendido hacía su derecha como si estuvieran aquellos malnacidos allí - no se van a salir con la suya. Y cariño, puedes follarte a todos los tios que quieras. Nadie puede decidir como vives tu vida -

En otro momento habría estallado de furia ante aquellas injusticias, pero realmente el vodka la había convertido en otra Becket más tranquila e ingenuamente optimista.

Para sorpresa de la americana, Lidia la atrajo hacía si para abrazarla, y no pudo menos que sonreir. Con suavidad le acarició la cabeza mientras le susurraba palabras de consuelo hasta que la venezolana se quedó dormida.

A pesar de tener las piernas ligeramente entumecidas, consiguió cogerla en brazos y llevarla al sofá donde hacía un rato había estado el vaquero. Tras acomodarla lo mejor que pudo, se quedó mirándola unos segundos y tras resistir la tentación, salió al exterior, donde estaba el resto.
« última modificación: Septiembre 23, 2015, 12:28:41 am por ewgene »
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Bowden

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Re:FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« Respuesta #2 en: Septiembre 25, 2015, 02:44:18 pm »
Recibes un mensaje de Lydia:

Para: Katherine Beckett
De: Lydia Cortez
Asunto: Procedimientos de Comunicación y Coordinación de Vuelo.


Hola Kath, espero que hayas dormido bien. Siento mucho todo lo que paso ayer. Bueno, no todo. Al menos tú estabas allí, conmigo.
Tengo un plan para hoy que creo que te va a encantar. Es una pequeña sorpresa, que llevo preparando las últimas tres semanas.
Husmeando en los programas de apoyo a los estudios del campus de ciencias aeronáuticas, descubrí que tienen un acuerdo de colaboración con la base aérea de Tempelhof, por el cual se pueden pedir prácticas de vuelo, presentando un programa didáctico curricular que haga que estas sean necesarias…
Bueno, pues he diseñado ese programa, y lo presenté el lunes pasado al Dr Schiedemann. Se llama Procedimientos de Comunicación y Coordinación de Vuelo.
Es un trabajo adicional que he estado haciendo las últimas semanas, y concluye con una práctica real de vuelo, que era el verdadero objetivo de todo esto.
Y, bueno, hoy es el día de la práctica, y por lo que veo, hace un tiempo excelente, despejado, ideal para volar, tenemos más de 30 km de visibilidad seguro.
Prepara tu mono de vuelo, y espérame en la residencia, nos vemos en un par de horas.
Besos,
Lydia


Viene de aqui: https://www.cronicasroleras.es/index.php?topic=284.msg3882#msg3882
« última modificación: Septiembre 25, 2015, 03:08:29 pm por Bowden »
 

Ewgene

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Re:FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« Respuesta #3 en: Septiembre 27, 2015, 09:36:02 pm »
Becket se despertó con un dolor martilleandole la cabeza sin piedad. Tras sentarse en la cama para terminar de alejar las últimas brumas de un sueño que ya apenas recordaba cogió su teléfono y vio que tenía un mensaje de Lydia. Aquello la hizo sonreír pero fue su contenido lo que provocó que se levantase como un resorte.

Hacía ya mucho que no tomaba las riendas de un avión y realmente le emocionó que hubiera pensado en ella. Corrió a vestirse no sin antes mandarle un breve mensaje de apoyo a Mal. Lo cierto es que no se había parado a pensar en las consecuencias de su confesión. Ella desde luego no lo hubiera hecho, pues aunque Mal hubiera empezado, su motivo estaba más que justificado. Pero nada podía empañar ese día.

Las dos horas se le iban a hacer eternas por lo que decidió salir a correr un poco antes de ponerse su querido mono de vuelo. Aún así le sobró tiempo para comprar un pequeño colgante de plata que eran dos alas.

En cuanto vió a Lydia y tras darle un abrazo a modo de saludo le entregó el paquetito donde venía el colgante - Para agradecerte este gesto y para darte ánimos - se sintió algo torpe pues ella no solía tener aquella clase de detalles. Incluso el gesto del mensaje al vaquero le había sorprendido. En otro tiempo no se habría preocupado de esas cosas.
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Re:FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« Respuesta #4 en: Septiembre 29, 2015, 12:22:07 am »
M83 - HOLES IN THE SKY
https://www.youtube.com/watch?v=3mP9nOtu3IU


Kath

Lydia tiene un aspecto radiante esta mañana. Parece haber olvidado por completo las dificultades del día anterior, y más aún cuando recibe tu regalo. Ves cómo sus ojos brillan y te da un abrazo, agradeciéndote el regalo. Sientes un agradable escalofrió cuando vuestras mejillas se rozan levemente en el abrazo. El momento apenas dura un instante.  Lydia se pone en el colgante en el acto, y lo mete bajo la camiseta.

-Vámonos! No podemos perder ni un minuto! Vamos a volar!!!! -Grita eufórica-

Metéis vuestras mochilas en el maletero de un taxi, y ponéis rumbo a la base aérea de Tempelhof.

Recorréis el centro de Berlín, con rapidez. El tráfico matutino es fluido mientras circundáis la Grober Platz, una gigantesca explanada de más de trescientos cincuenta mil metros cuadrados, entorno a la cual se levantan los edificios más importantes de la capital. El Palacio del Furher, el antiguo Reichstag, la nueva Cancillería del Reich y el Alto Mando de la Wehrmacht. En la parte norte de la plaza, El impresionante Volks Halle, una cúpula de trescientos cincuenta metros de altura,  que sería capaz de albergar la torre Eiffel en su interior. Llegáis la Prachtallee (Avenida del Esplendor) y tomáis un túnel subterráneo de cinco kilómetros que la recorre. En la oscuridad del túnel, sientes la mano de Lydia como busca la tuya, en el asiento. Sientes la fuerza de su pulso, y del tuyo propio, con ese tacto agradable y deseado, mientras te preguntas como has llegado a sentir algo así, y porque precisamente ha tenido que ocurrir esto en este país. Pasáis bajo la Puerta de Brandenburgo, mientras piensas en la ironía de estar jugueteando con la mano de otra mujer justo en el centro del poder del imperio fascista y represor alemán, lo cual no hace sino darle cierto punto transgresor y aún más excitante a ese jugueteo. Los dedos de Lydia acarician tu palma, y suben lentamente por tu muñeca, volviendo a bajar y enterrándose entre tus yemas. Ya no tienes ninguna duda de que ella siente lo mismo por ti que tú por ella. Aquella revelación, ese lenguaje táctil, tan claro y directo,  hace que te sientas acalorada, y agradezcas la oscuridad del túnel. Bajas un poco la ventanilla, en busca de un poco de aire. Los flashes constantes de luz que entran por las ventanas de forma cíclica te muestran a Lydia, mirándote anhelante, con una sonrisa apenas disimulada y un brillo embriagador en sus ojos.

Emergéis a la luz en un enorme intercambiador de tráfico. Vuestras manos se separan, mientras el taxi se desvía y  tomáis la autovía a Tempelhof.

Llegáis enseguida. Hubieras deseado recorrer de nuevo ese oscuro túnel, pero en cuanto abres la puerta del taxi y el olor a hidracina y queroseno invade tus fosas nasales, recuerdas que este día no ha hecho más que empezar, y verdaderamente promete.

Cogéis las bolsas y os dirigís al edificio de la base militar. Lydia entrega unos papeles. Revisan vuestras identificaciones, y un auxiliar de vuelo os guía a la zona privada, donde encontráis unos vestuarios. En ellos tenéis ya listo el equipo de vuelo, arnés, chaleco de emergencia, sistema de comunicaciones y casco. Os ayudáis mutuamente a ponéroslo, disfrutando del tacto rudo de la cordura, y del contundente sonido de los cierres metálicos. Hacía tiempo que no volabas, y estas ansiosa por llegar a pista.
Salís, y el asistente os acompaña al exterior, guiándoos hasta dos cazas modelo Aerodyne R-02, con dotación de entrenamiento instalada los zócalos de sus alas.





Haceis un reconocimiento externo, alrededor del aparato, mientras el auxiliar os comenta las particularidades de vuelo de este modelo. Le escuchas solo parcialmente. Nunca has pilotado uno de estos, obviamente, aunque has derribado miles en el simulador. Estas ansiosa por que se calle y os de luz verde.
Y al fin, os separais, y tomais asiento cada una en uno de los reactores. El auxiliar va primero con Lydia, y desde fuera de la carlinga le guia en el encendido, mientras tu escuchas el procedimiento por radio y vas repitiendolo. Te ajustas tu gafas de sol, y miras hacia Lydia, que te hace un gesto con el pulgar, lista para despegar.
Pides permiso a torre de control, mientras te arrellanas en el asiento de cuero, disfrutando de la creciente vibración del potente motor...



« última modificación: Septiembre 29, 2015, 12:25:14 am por Bowden »
 

Ewgene

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Re:FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« Respuesta #5 en: Septiembre 29, 2015, 06:26:29 pm »
Era la primera vez que Becket sentía una felicidad como aquella. Una felicidad que había ido brotando con suavidad pero que parecía arrollarlo todo a su paso. Cuando por fin había asumido que no había nada que hacer, pasó aquello, el momento en el que Lydia le habló através de sus sentidos transfiriéndole algo mágico y eléctrizante. Se sintió como la protagonista de aquellos ajados cuentos que le contaba su madre cuando era tan pequeña que apenas se acordaba. Cuando parecía que la quería.

Sintió el impulso de contarle a ella como había sido su niñez, de contarle que varias veces había barajado la posibilidad de buscarlos, solo por la curiosidad morbosa de saber como sería aquel hijo perfecto que habían engendrado, solo por saber si serían felices sin ella....

Sus pensamientos volvieron al presente al sentir aquellas caricias más íntimas provocándole una llama que ningún hombre había logrado encender. Algo acalorada agradeció el aire fresco que entraba del exterior. Aún le resultaba raro sentir aquello por una chica pero se dejó llevar por el momento y disfrutarlo todo lo que aquella maldita ciudad le permitiese.

Ahora por fin se encontraba ante los mandos de su avión, y compartir algo tan valioso con su amiga hacía que el momento fuera muy especial.

Arrellanada en su asiento comprobó la brújula magnética para poder ajustar el indicador de rumbo, tras lo cual pulsó el botón para encender toda la vía eléctrica del avión y giró la llave que arrancaba el motor.  Revisó una última vez todo y cuando le dieron vía libre desde la torre de control ajustó el mando de gases con un movimiento controlado y confiado e impulsó hasta el fondo la palanca de la mezcla de combustible. El avión se puso en movimiento y Becket sintió ese  familiar torrente de adrenalina que la envolvía y le provocaba un pequeño grito de placer y exaltación. Una vez en el aire comprobó la situación de Lydia y ver que tal le iba a ella. Ahora se encontraba en su salsa. Era su momento. Era ella misma.
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Bowden

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Re:FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« Respuesta #6 en: Septiembre 30, 2015, 04:58:08 pm »
Despegáis y en formación cerrada ponéis rápidamente rumbo a una zona libre de tráfico aéreo, designada por la Raumswaffe para pruebas militares. El Aerodyne no es un aparato fácil de manejar. Y no porque su instrumentación este en alemán, sino por lo temperamental que es su control. Su aerodinámica es muy particular, y cuesta acostumbrarse a ella. Tus movimientos son bruscos e imprecisos al principio, obligándoos a abrir la formación hasta que os acostumbréis un poco por seguridad.
-Eco Alfa 3 para Tango Delta Veinte, descargo en su panel de comunicaciones el planing del ejercicio-. La voz de Lydia suena distinta a través de la radio. Su aplomo y seguridad son los que conocías de los primeros días, cuando su carácter arrogante aun hacia que costara acercarse a ella. Que lejos te parece aquello…
-Para Eco Alfa Tres, recibido-. Respondes de forma concisa, mientras examinas el ejercicio. Es un auténtico coñazo, pero seguramente os ira bien para ir familiarizándoos con el aparato.
El ejercicio consiste en una serie de maniobras que debéis hacer en formación cerrada, pero sin contar con el apoyo de la comunicación por radio. Solo comunicación de sensores y textual. Lydia es el líder, y tu debes seguirla, leyendo sus mensajes y ejecutándolos con la mayor brevedad y precisión posibles. Un contador cronometra el tiempo de reacción parcial de cada una de las maniobras, dando un promedio para determinar la calidad del ejercicio.
Los primeros movimientos no salen nada bien. El control del Aerodyne es excesivamente preciso. Da muy poco margen, y pierdes el rumbo o te pasas de aceleración una y otra vez.
Le pides volver a empezar desde el principio, y empiezas a tomártelo en serio, cogiendo poco a poco el aire a los controles.
-Eco Alfa Tres, inicie secuencia desde el punto uno-. Radias, mientras te pones a las seis de Lydia.

(Tirada 1: 13)
(Tirada 2: 13)
(Tirada 3: 13)

Encadenas los tres primeros movimientos con una seguridad y regularidad sorprendente. Recuperas la confianza en ti misma y empiezas a divertirte, mientras encaras la segunda tanda.

(Tirada 4: 12)
(Tirada 5: 10)
(Tirada 6: 14)

-Woow! Kath, no ha estado nada mal! Oyes a Lydia felicitarte por radio, saltándose el protocolo de radio. Tu sonríes satisfecha, mirando el gráfico en la pantalla de comunicaciones. Ha sido un ejercicio perfecto.
-Para Tango Delta Viente, con esto tengo datos suficientes para completar la práctica, así que podemos concluir esta mierda. Ahora, si puedes, cógeme! –Lydia activa los aerofrenos, y gira con toda la brusquedad que le permite el aparato, que es mucha, saliendo de la trayectoria, en un Angulo de cien grados.

HIGHWAY TO THE DANGER ZONE - KENNY LOGGINS
https://www.youtube.com/watch?v=ZzQ3eBerHfM


(Y DALE VOLUMEN A TOPE!!)

En un momento la has perdido por completo de tu línea de visión, seguramente esta alejándose a toda velocidad en dirección contraria. Maldices por tu lentitud, mientras activas los afterburners y tiras de la palanca hacia arriba, haciendo un loop muy cerrado. Empiezas a sentir una carga G brutal, debida a la fuerza de tu maniobra. Cuando estas en la parte alta, alabeas, buscando la horizontalidad, y empiezas a buscar tu objetivo, pero no lo ves por ninguna parte. Ha desaparecido. Aquello no te gusta nada, no puede haber se ido tan rápido, No puede,… Mueves los controles con rapidez, realizando una maniobra de reverso cortado, cuando entiendes que si no puedes ver a tu enemigo estas en un terrible problema, y en efecto, ¡estaba ya detrás de ti!
Por los pelos, y por instinto, sales de su zona de tiro, mientras oyes una risa malévola por la radio. La sigues teniendo detrás, así que tomando ligeramente altura, empiezas a hacer unas tijeras, alabeando rápidamente de izquierda a derecha. Lydia intenta seguir en tu plano, pero tus alabeos van dándote un margen cada vez mayor, situándote en una posición neutral mientras ella tiene que acelerar para seguirte y acaba sobrepasándote.
Cuando es consciente de su error,  frena bruscamente, e inicia una maniobra de espiral defensiva, el sacacorchos.  Tú frenas a su vez, intentando anticiparte y cazar su cola, pero su maniobra está perfectamente ejecutada, y sale de tu área de tiro limpiamente.
-Sera cabrona!- Mascullas con furia, mientras giras en dirección contraria, con la maniobra totalmente dada por perdida, y buscando una nueva posición defensiva desde la cual buscarla.
-¿Eso es todo lo que sabes hacer, Kath? Te creía mejor, jijijiji…-Oyes a Lydia en la radio. Aprietas los labios, reconociendo que te la ha jugado y te has escapado por los pelos. ¿Cómo ha llegado antes a ponerse detrás? Aun estás pensando en ella mientras giras y asciendes lentamente, buscando su rastro en el radar, pero sigues sin verla. -¿Cómo lo hace? ¿Dónde está, joder? –Sigues mascullando, mientras empiezas a ponerte de nuevo nerviosa, y cortas el impulso, dejando que tu ala iaquierda caiga para parar bruscamente el giro. Sientes que, o lo ha vuelto a hacer, o lo está haciendo en este momento, así que empiezas de nuevo una rápida serie de maniobras defensivas preventivas, mientras intentas desesperadamente encontrarla. Empiezas a caer, girando con fuerza en una dirección y luego interrumpiéndola bruscamente, y alzando el morro de formas imprevistas. ¡Allí esta! Lydia gira lentamente encima de ti, esperando el momento de entrada. Y en ese momento tienes la corazonada de que va a intentar un Rope a Dope. Es lo que tú harías. Sales de la espiral, y empiezas a ascender suavemente, alejándote de su trayectoria, dandole un precioso cebo que morder. Ella gira, y te encara, tal como esperas que haga. Y entonces, en vez de alejarte de ella, giras hacia ella, encarándola frontalmente.
-Seguro que no te esperabas esto!- sonríes triunfal, mientras activas el sistema de puntería y el trazador se ilumina en el HUD, buscando blancos automáticamente. Lydia se da cuenta del error, e inicia unas tijeras frontales. Sabe que si sale de la trayectoria te va a dar un perfil mayor de tiro, pero si se queda no va a mejorar mucho sus opciones. El ordenador de tiro te avisa de que sus láseres te están apuntando, pero para cuando empiezan a rastrearte tu ya hace varias centésimas de segundo que tienes una solución de fuego. La has has atrapado en tu HUD y disparas.
Ambos cazas se cruzan en el cielo a Mach 2. El ordenador de combate simulado de Lydia, le informa de serios daños por fuego de ametralladora.
-Mierda! -Escuchas por radio, mientras tu ries como loca, liberando toda la adrenalina acumulada.
-Bien hecho, Kath… No sé cómo vas tú de combustible, pero yo he gastado bastante en el último postquemador.
-No creo que pudiese repetirlo, ciertamente- dices mirando el indicador de reserva en el treinta y cinco por cien. Volvemos a la base, pero tomémoslo con calma, pienso aprovechar hasta el último galón!
-Sabia que dirias eso. Tu mandas, me pongo a tus cinco.
-Recibido, viraje hacia Tempelhof en 3, 2, 1, Ahora!
Ambas realizáis un amplio giro en perfecta sincronía…   

 

Ewgene

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Re:FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« Respuesta #7 en: Octubre 05, 2015, 01:31:27 pm »
La cara de Kath cuando se encontraron una vez en tierra era todo un poema. Los ojos le brillaban de alegría y un ligero rubor le coloreaba las mejillas debido a la excitación. Una sonrisa más amplia que un sol daba el toque final.

- Ha sido una pasada tia!- dijo poniendole la mano para que la chocase - ¿Cómo lo has hecho para despistarme varias veces? Realmente has conseguido impresionarme.. - le dió un empujoncito con el hombro - Te has ganado una invitación a comer. Pero nos tendremos que deshacer de -

Tras cambiarse de nuevo y de nuevo metidas en un taxi paran al final de la avenida Unter den Linden desde donde se puede ver la puerta de Brandeburgo, por la que habían pasado a la ida. Ya a pie, Kath guía a Lydia hasta llegar al Tiergarten.

- Este es el segundo parque más grande de aquí. Me han dicho que está muy bien para pasear... Mira! Un puesto de perritos - Aquello más que un puesto era un hombre con una enorme bandeja colgada de su cuerpo.



- Dicen que las Bratwurst están jodidamente buenas - tras aprovisionarse con varios perritos y unas bebidas buscan un lugar tranquilo en la hierba para poder sentarse a comer. Cuando ya apenas les quedaban un par de bocados tuvieron que salir corriendo pues un guardia de la zona se acercó a ellas con cara de pocos amigos. Becket ya imaginaba que en aquel maldito país hacer un picnic sería un "atentado contra la naturaleza" pero el sentimiento de hacer algo prohibido era demasiado tentador.

Cuando por fin le dieron esquinazo decidieron volver a la avenida donde les había dejado el taxi. Ya no se atrevían a volver al parque así que decidieron mirar escaparates. A Becket no le hacía mucha gracia mirar ropa, pero por ella aceptó sin rechistar. Lydia decidió probarse un conjunto del que se había enamorado y arrastró a Kath hasta el probador. Para todo el mundo era algo normal ver dos amigas entrando en el mismo probador, para ella fue un momento intenso. Estar tan cerca, mientras ella se desvestía... Miles de ideas pasaron por su cabeza, pero solo una predominaba. No habría otro momento. No habría otra oportunidad de estar lejos del control de los alemanes, con los micros, cámaras y demás.

- Estás muy guapa con esa ropa - dijo con la boca seca admirando a Lydia. Se aproximó a ella obligándola a pegarse contra una de las paredes del probador mientras deslizaba las manos por entre sus cabellos y la besaba. Al principio fue suave, en forma de una tímida pregunta, y cuando notó que era correspondida se dejó llevar con la misma pasión con la que horas antes había manejado los controles del avión.

Tuvo que retirarse cuando una mujer llamó a la puerta con cierta indignación. Aunque no habían hecho apenas ruido la respiración acelerada de ambas y el tiempo que llevaban dentro había provocado el recelo de la dependienta. Con una sonrisa satisfecha, le dió un último y fugaz beso en los labios antes de salir del probador para aplacar a la señora.
« última modificación: Octubre 09, 2015, 04:26:11 pm por Bowden »
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Re:FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« Respuesta #8 en: Octubre 09, 2015, 04:50:19 pm »
Mazde - Battas
https://www.youtube.com/watch?v=i9bmuOl7QN4&index=1&list=UU5nc_ZtjKW1htCVZVRxlQAQ


Tras pagar el conjunto, Lydia vuelve al probador, quita las etiquetas y se cambia de ropa, saliendo con la recién comprada puesta.
Seguís paseando por Friedrichsstraße, viendo tiendas de ropa y accesorios y grandes centros comerciales. Es frustrante tener que andar por la calle sin poder tocaros, sobre todo después de lo que ha pasado en el probador, después de sentir el fuego de Lydia en tus labios, de sentir como se abrían a ti como una flor en la mañana, y apenas podías probar ese dulce néctar que habita en su lengua.
Veis otra tienda, que esta vacía, y tiene algunos conjuntos que a Lydia dicen gustarle para ti. Te arrastra al interior, elegís algunas prendas y volvéis a repetir el juego del probador, pero esta vez con mucha más pasión y ansia. Sus labios recorren tu boca y tu cuello, durante escasos dos o tres minutos, para no llamar tampoco mucho la atención de la empleada de la tienda. Sientes tu corazón latiendo con una fuerza que no recordabas, mientras el miedo, la excitación y las dudas por lo que estáis haciendo te asaltan una tras otra, alternándose y desapareciendo tras cada caricia, tras cada silencioso contacto. Nunca antes habías estado con una mujer, y en tus dudas titubeas, hasta que simplemente te dejas llevar por ella, y mientras te besa apasionadamente, y sus manos recorren tu cuerpo en ropa interior, un torbellino de calor invade tu cuerpo.
-Necesito más-, susurra pegando sus labios a los tuyos, mientras va cesando en sus avances, y te empieza a ayudar a vestir de nuevo. Busquemos otro sitio. Puedo llamar a Rudy, tiene una casa…. Es un tío legal, no hará preguntas…
« última modificación: Octubre 09, 2015, 04:52:45 pm por Bowden »
 

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Re:Cap 108.- FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« Respuesta #9 en: Octubre 18, 2015, 09:10:44 pm »
Becket nunca se había dejado llevar de aquella manera. Los pocos lios que había tenido con hombres siempre solían suceder bajo los efectos del alcohol. No iba a negar que había disfrutado con aquellos cortos encuentros, porque si que lo había hecho, pero aquello... aquello era distinto. Más íntimo, más intenso...

Con los hombres siempre había dado ella el paso, había guiado la situación, pero ahora parecía escaparsele entre los dedos. Cuando Lydia le propuso aquello retuvo sus manos mientras le abrochaba el vaquero.

- Mejor lo dejamos para otro momento - sondeó sus ojos en busca de enojo o malestar  y tras comprobar que no había nada de aquello le apartó el pelo de la cara antes de depositar un suave beso en sus labios.

Terminó de vestirse en silencio. Pensando. Se sentía como si fuera su primera vez, aunque apenas se acordaba de aquel momento. Solo recordaba el sentimiento de querer hacerse mayor más rápidamente. Como si la virginidad fuera un simple trámite y estuviera deseando deshacerse de ella. Ahora, con todas sus experiencias a su espalda, se sentía como debería de haberse sentido aquella niña solitaria. Ahora si quería que su primera vez con ella fuera especial. Qué marcase una diferencia en su vida. Incluso le sudaban las manos de pensar en estar con ella tan íntimamente. Sabría complacerla? Y si era demasiado torpe para aquello?

Antes de salir del probador, cuando la venezolana ya se había dado la vuelta para descorrer la cortina, Becket se le abrazó por detrás y apoyó la barbilla en su hombro.

- Te prometo que intentaré compensarte la espera - dijo en susurros antes de soltarla. Una pequeña vocecita en su interior le decía que quizás no la esperaría. Que aquella negativa sería el fin de aquello. Pero Kath no iba a cambiar de opinión. Si quería estar con ella tendría que aceptarla tal y como era.
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Re:Cap 108.- FLORES DE ABRIL (Kath Beckett)
« Respuesta #10 en: Octubre 25, 2015, 01:46:02 am »

STAMPER´S GRIEF - JEFF BEAL
https://www.youtube.com/watch?v=09xlCV3Yj_8&list=PLUO52pjnwhE6ePkAcwD2j3JcEy5CwPIQv&index=30




Aunque tratase de ocultarlo, no era difícil ver que aquello no era lo que Lydia hubiera esperado. Lydia se sentía confusa y desubicada. Tal vez había malinterpretado completamente las señales de las últimas veinticuatro horas. Tal vez aquello había sido solo un gigantesco error, producto de su mente, que golpeada por el hecho de haber sido expulsada y degradada había buscado algo a lo que aferrarse desesperadamente y había acabado encontrando algo que solo existía en su mente.
Las siguientes caricias y miradas que recibió de Beckett durante lo que restó de tarde no hacían sino turbarla aún más, ya que no era capaz de percibir que parte era real y que parte era su propia imaginación.

Siguió junto a ella el resto de la tarde, intentando comprender cuál era su posición, cuál era el siguiente paso lógico en aquella situación, pero no fue capaz de dar con él.

Cuando la noche cubrió Berlín, y regresaron al campus, casi sintió un cierto alivio. No quería creer que lo que había sentido aquel día no fuese real, pero tampoco sabía cómo comportarse, o que esperaba Kath de ella. Sabía que estaba empezando a tener una fama que ella consideraba inmerecida, aunque en el fondo se lo había buscado. Había dejado que su entusiasmo por la gente que la rodeaba y que la quería nublase su juicio, había permitido que esa pasión se desatara sin medida convirtiéndose en voluptuosidad, y ahora pagaba las consecuencias. Misha seguramente creería que no significaba nada para ella, que lo había utilizado para satisfacer una necesidad puntual. Con Kath tal vez había sido ella misma la que había malinterpretado una sincera y profunda amistad y había creído ver algo que solo existía en su mente apasionada.
Demasiados errores, que se sumaban y no hacían más que descentrarla, y en este momento tenía más de un pie fuera de la nave con rumbo a Titán.

Ahora posiblemente todos sufrirían por su culpa.

Consiguió aguantar con estoicismo la despedida, manteniendo la sonrisa, y deseando que lo que veían sus ojos y sentía su pulso fuese lo mismo que corría por la mente de Kath, pero la mataba la duda.
Una vez más, rompió a llorar cuando estuvo a salvo en su cuarto, a solas en el baño, mirando el cielo nocturno a través de la pequeña ventana entreabierta.

Cuando soltó todo su dolor licuado en lágrimas, decidió que era la última vez que iba a llorar. Sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Solo había un objetivo lógico. Siempre había estado allí. Solo había que mirar hacia arriba para darse cuenta.
Se lavó la cara, se cambió aquel precioso conjunto que habían comprado y volvió a ponerse la anodina ropa deportiva azul marino. Salió de nuevo de la habitación, silenciosamente, sin despertar a su compañera dormida. Salio de la residencia, y empezó un trote ligero junto a las escaleras, que pronto se convirtió en una carrera decidida. Se dirigió hacia el parque, y empezó a correr a buen ritmo. Atravesó el parque, continuó bordeando el edificio de administración y siguió adelante, en línea recta, corriendo sin parar, con fuerza, atravesando el silencio y la tenue luz nocturna hasta encontrarse con el muro circular que delimitaba el gigantesco campus. Había una carretera que lo acompañaba en toda su extensión, un muro circular de unos quince kilometros aproximadamente. La noche era despejada y fria, el vapor de su aliento se condensaba en pequeñas nubes que desaparecian al instante mientras continuaba adelante, sumergiendose en la semioscuridad de aquel gigantesco recinto. Su prisión particular, su martirio personal.

Iba demasiado rapido. Queria quemar todos esos sentimientos que corrían por su interior y no conseguia comprender ni controlar, pero habia aprendido la lección. Redujo el ritmo, dosifico sus fuerzas, leyó el terreno y su propio pulso, se concentró en el. Al poco consiguió superar el prematuro cansancio del corredor de fondo. Pasó el punto critico, y siguió adelante, satisfecha.

Podia hacerlo.

Podia con todo. 
 
Cuando amanecía llevaba ya la segunda vuelta…










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El domingo durmió hasta la hora de comer. Despues estuvo en el simulador unas horas, y luego de vuelta al gimnasio, donde siguió machacandose hasta quedar extenuada. Volar y el ejercicio la ayudaban a despejarse, a concentrarse.
Cuando tuvo que volver a verlos a todos, en la reunión de la noche del domingo, ya estaba despejada y centrada. Tenía que despedirse de su antiguo equipo. Los iba a hechar de menos, pero no pensaba permitir ni por un instante que aquello volviese a afectarla.
Pero una vez mas, se equivocó y su temperamento del sur le jugó una mala pasada.
Sí que los iba a encontrar a faltar, mas de lo que hubiese querido admitir.







« última modificación: Octubre 25, 2015, 01:49:04 am por Bowden »