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Autor Tema: Cap 111.- HELSINKI (Anna Povlovna)  (Leído 1040 veces)

Bowden

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Cap 111.- HELSINKI (Anna Povlovna)
« en: Septiembre 25, 2015, 01:02:50 pm »
Anna

Aquella había sido una maniobra arriesgada; Anna habría estado al borde de la silla si hubiera estado sentada. No gritó ni aplaudió con fuerza como el resto cuando hubo terminado la partida, quedándose en el marco de la puerta mientras los demás invitados de la habitación se lanzaba a felicitar al jugador. En su mente, repasaba cada movimiento, calculando los segundos que le había tomado realizar los virajes que habían dado pie a ese espectacular final. Aquello era un juego (aunque como bióloga se sentiría muy tentada a estudiar alguna de esas medusas espaciales si existieran), pero Anna creía que si se hubiera tratado de una verdadera simulación, las posibilidades para que hubiera sido efectiva eran menores al 5%. Y aun así, Ari había salido victorioso.

Entre tanta gente en su camino, la rusa no hubiera esperado ser notada, pero lo fue. Literalmente sus ojos fueron desde el rostro del chico Fura a su mano que él había tomado sin siquiera pedir permiso; su rostro usualmente inexpresivo tenía una educada sonrisa, pero en sus ojos podía leerse verdadera sorpresa y desconcierto. -Si.- Dijo simplemente, mientras se dejaba guiar entre la multitud.

Se mantuvo en silencio el resto del camino, hasta que el ruido pareció reducirse a un nivel donde no tenían que gritarse para hacerse escuchar. -Ha sido sorprendente. Arriesgado, suicida, y perdiste a todos tus compañeros antes de lograrlo. Pero impresionante.- Le dijo. -Gracias por invitarme. Aunque no creí que habría tanta gente.-
- Bueno, creo que invitaron a todos. Yo tampoco sabía que vendrían tantos, pero me alegro. Solo falta el resto de tu equipo, aunque teniendo en cuenta lo que he oído, es comprensible. Tu también estuviste en la pelea?
-No, no estuve allí... –responde Anna. Ya estaba en la casa a la que me acompañaste medio trecho.- Responde ella. -La pelea ocurrió unos diez minutos más tarde...- Le molestaba no poder ser exactamente precisa en el tiempo.
-Me alegro. Oye,... Tienes planes para este fin de semana?
-También yo. Lo que no quita que posiblemente me afecte igual.- No lo dijo molesta, sino más bien resignada a ello. La pregunta la hizo levantar la mirada del vaso. -Hasta el momento... Hum, Mijhail mencionó que podríamos almorzar todos, y mañana pensaba acompañar a Mal a hablar con los altos mandos respecto a la pelea...- Parpadeó. -Así que no, no tengo planes.-
-Veras se me acaba de ocurrir una idea,-Titubea un poco Ari-... Tal vez te parezca un tanto loca, pero, ...Porque no te vienes mañana conmigo a Helsinki? Nuestro país pone un avión a nuestra disposición cada dos semanas, y hay plazas de sobra. Me gustaría enseñarte mi ciudad, y los bosques de alrededor.
-Anna estuvo un segundo en silencio. -¿Por qué?- Preguntó por fin, sus ojos reflejando aún la sorpresa y curiosidad. -No me conoces, no te conozco; no hemos cruzado palabras hasta hoy. ¿Por qué yo?-
-Yo si te conozco. Te vi el primer día que nos reunieron, para el discurso inaugural, y desde entonces no te he perdido de vista. Y ahora me gustaría que tu pudieras conocerme... Y tal como se están poniendo las cosas, cada vez va a ser todo más complicado. Este puede ser el último fin de semana antes de que empiecen a apretarnos las tuercas de verdad. –Ari aparta la vista, y suspira, como pensando en otra cosa-Conoces el Thors? Es un barco fines, que se hundió frente a las costas de Helsinki, en el siglo XV. La composición del agua, ausente del molusco teredo, las lentas corrientes y su frío extremo, hacen que la madera no se pudra. ¿Puedes creerlo?, ese barco lleva ahí casi 600 años hundido, y esta tal cual! –es evidente que a Ari este tema le apasiona, ves el brillo en sus ojos mientras te lo cuenta-. Tengo un amigo que es arqueólogo. Está en la zona, haciendo una digitalización del pecio. !Podemos ir a su barco!, ¡podemos bajar a ver el Thors con trajes de inmersión!!Venga! No me digas que no te parece un buen plan. Y si no, siempre puedes considerarlo un entrenamiento- te dice sonriendo, y golpeando levemente tu hombro con el suyo.
Anna lo escuchaba manteniendo su sonrisa mientras el daba sus razones para convencerla. Su curiosidad se hizo más evidente mientras comenzaba a mencionar lo que podían hacer; no parecía haber un hábitat marina pero seguía siendo algo interesante. Sonrió más ampliamente ante el golpe en su hombro. Sí, el estaba haciendo un verdadero esfuerzo en llamar su atención, y lo estaba consiguiendo. -De acuerdo.- Asintió. -Pero no puedo hasta media mañana, ya te comenté respecto a Mal. ¿No hay problema?-
-Mmm, el avión sale a las 10:00.
-Mal había dicho que pensaba ir a primera hora. -Anna asintió entonces. -A las 10 entonces.- Sonrió, bebiendo otro trago del vaso. -Supongo que habrá un buen sitio al cual llegar.-
-Ah, si, tengo una casa a diez kilómetros de Helsinki, en el campo. Y volveríamos el domingo a las mil novecientas.
-Perfecto.- Dijo. No creía que hubiera mucho más que decir al respecto. Sin embargo, él había dicho que quería que ella le conociera. -Te ves muy joven para tener tu casa propia. ¿Vivías solo en ella?-
-Sí, bueno la heredé de mis padres. No suelo ir a menudo por allí. Suelo estar en Frankfurt, por trabajo en la Agencia Espacial Europea.
-Lo siento.- Dijo, pues supuso que sus padres habían muerto. -Estas en el programa desde antes, entonces? No debió ser sorpresa que te incluyeran...-
-Noo, -responde sonriendo Ari.- Antes estaba como astronauta de la ESA, pero no en el programa de Titán. He trabajado principalmente en la Luna y en la Estación Espacial Internacional.
-Es un currículo sorprendente... ¿Cómo es que quedaste en Fura?-
-Bueno, dicho suena mejor de lo que es,... La mayoría han sido trabajos rutinarios... Con vistas espectaculares eso si!
-Debieron serlas.- Asintió ella. Levantó la mirada, buscando la Luna. Las estrellas era más difícil verlas desde allí. En cinco años estaría allí arriba... -No es rutinario lo que hiciste con ese caza hace un rato. Eres buen piloto.- Le confirmó
Ari simplemente se encoje de hombros ante el halago de Anna, mirándola después con intensidad.
-Tal vez deberíamos descansar un poco, mañana va a ser un día intenso.
Anna iba a decir lo mismo cuando Ari parece leerle la mente. Se levanta y termina la botella de un trago. Anna se da cuenta de que era agua. Después, le da la mano para ayudarte a levantarse
-Gracias.- Le dice cuando está en pie. -Yo vuelvo a las residencias; ¿y tu?-
-También
-Bien.- Busca un sitio donde dejar el vaso (que ni siquiera está a la mitad.) -No tengo idea que era esto...- Le confiesa, sonriendo, y comienza a caminar hacia la salida.
-Tendremos que salir como máximo a las 930 de la residencia. Imagino que querrás estar con tu equipo, pero... Realmente es necesario? Al fin y al cabo, no estuviste en la pelea...
Anna lo mira, y sonríe. -Si hubiera sido uno de los tuyos, y tú no hubieras estado en ese momento, ¿no querrías apoyarlo?- Parpadea. -Mal lo haría por mí...-
Ari asiente lentamente, y con resignación. -Perderás el vuelo...
-Ari...- Lo miró en su silencio. Bajo la mirada a su mano, y la alcanzó con la suya. -Estaré a las 0930 en las residencias. Lo prometo.- Ignoró el salto en su corazón, convenciéndose en silencio que sólo era una salida con un compañero. Nada más.
-Vale! Sonríe, y te agarra con fuerza la mano.
Anna suspira, y se deja llevar por aquel chico dócilmente. Hace una temperatura agradable para caminar, y poco a poco empiezas a notar como Ari, a pesar de su aparente frialdad, es un chico más interesante de lo que aparenta.

MICHAEL JOHN GORDON - PAPERS, PLEASE
https://www.youtube.com/watch?v=Czko-7ogl04


Continuas caminando un trecho más, por las solitarias calles berlinesas a estas horas de la madrugada, hasta que en una calle os topáis con un control de la Gestapo. Veis varios soldados fuertemente armados y un oficial del SD con un parche en el ojo. Su aspecto es bastante desasosegador.



Dos soldados se acercan a vosotros, dándoos el alto. Uno de ellos se mueve en diagonal, mientras el otro os acerca un scanner retinal y os pide identificaciones con una severa voz sintetizada. No puedes dejar de observar el aparatoso fusil que lleva el que os vigila, asi como la forma en que se mueve, como si fueseis criminales potencialmente peligrosos. Te parece algo absolutamente fuera de lugar, y que tu mente, que viene de momentos de fiesta, tarda en procesar. Es desconcertante, y sumamente desagradable.
Una vez os ha identificado, os muestra una imagen en una pantalla, y os pregunta si le conocéis. La imagen es de Misha!
(Tirada de persuadir, para evitar que se note la mentira. Dificultad, desconocida, resultado, 9)
Notas como se te hiela la sangre, y aunque dices rápidamente que no, no dejas de pensar en si ha sonado lo suficientemente convincente, en si ha sido demasiado rápido o si deberías haber añadido algo más. Ari también niega con la cabeza conocerle.
El rostro metálico del soldado se queda mirándoos unos instantes, hasta que os deja pasar.
Empezáis a avanzar, cogidos uno al otro por el brazo. Ves al menos 8 soldados con armaduras Reflex tácticas. El oficial tuerto se os queda mirando un instante cuando pasáis a su lado, y luego vuelve la vista a un portátil que sujeta otro de los soldados. Por un  instante podéis ver lo que reconocéis como un mapa del barrio en el que se encuentra el campus de Ciencias Aeroespaciales, y varios puntos rojos alrededor de él.
A medida que vas adentrándote y sintiéndote rodeada, por los soldados de aspecto inhumano, las armas y los vehículos, tus dudas empiezan a ser mayores y a ponerte nerviosa. Estas a punto de tener un ataque de ansiedad, y tus rodillas te fallan, cuando Ari te sujeta contra su cuerpo, abrazándote, y con aplomo y paso decidido, atravesáis el control. (Tirada de voluntad, resultado 5 Pifia!!) Seguís avanzando, dejándolos atrás, en silencio. Notas el sudor frio en tu tacto, y no sabes bien si es tuyo o suyo. Pasáis una esquina y quedáis fuera de su vista. Las piernas te vuelven a fallar, estas temblando…
-Joder! Estas bien, tranquila, ya hemos pasado…¿ Qué pasa con vuestro amigo?

Off rol
Has sacado un 2 en la tirada de voluntad. Estas aterrada, los soldados y el control te han impresionado con fuerza. Puedes ganar un punto de destino si haces una buena narración de la pifia. Y gracias que no ha sido en el reconocimiento de Misha, sino después, que si no, la cosa se podía haber torcido de forma muy peligrosa…
Obtienes un aspecto temporal de terror. Los aspectos temporales funcionan igual que las limitaciones o aspectos, pueden invocarse, por el narrador o el jugador, para dar o perder puntos de destino. La naturaleza exacta del terror y como funcione, dependerá de la narración que hagas de la situación vivida.


« última modificación: Octubre 12, 2015, 03:23:11 pm por Bowden »
 

Lilly Christie

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Re:HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #1 en: Septiembre 25, 2015, 04:09:59 pm »
Anna

¿En que momento la noche tranquila había dado un vuelco tan aterrador? Mientras la música retumbaba cada vez más atrás, la rusa caminaba con una sonrisa tal vez un poco más ampliada por el alcohol, o quizás por... Pero la sonrisa desapareció al ver aquellos soldados al otro lado de la calle. Siempre les había considerado impresionantes las pocas (muy pocas) veces que los había visto a la luz del día, pero de noche resultaban aún más impresionantes, casi sobrenaturales con sus máscaras de visión nocturna. Sin darse cuenta, apretó con más fuerza la mano de Ari al ver como dos de aquellas figuras se acercaban hasta ellos. Su rostro mantuvo su inexpresividad, pero mientras realizaban la identificación retinal había comenzado a sentir las palmas de sus manos frías. ¿Habría pasado algo? La presencia de aquellos hombres podían hacerte pensar que habías hecho algo malo, no importaba cuan limpia estuviera tu consciencia. Recordó a Wu, a lo que había puesto en papel. Pero no, no podía ser eso; los habrían buscado directamente. Aquel encuentro, se intentó convencer a si misma, era casual.

Tuvo que contenerse de hacer alguna expresión, algún sonido, cuando vio el rostro de Misha en la pantalla. Su voz no tembló cuando pronunció la negación, pero... ¿Lo habrían notado en sus ojos, en sus labios? ¿Podían quizás escuchar como su corazón había empezado a latir con violencia? La mano de Ari, y que éste también negara su conocimiento sobre su compañero la hizo sentir agradecida. Luego de unos segundos de silencio que le pareció eternos, los dejaron continuar. Se abrazó al brazo del chico Fura, queriendo aparentar su usual serenidad, la tranquilidad que la caracterizaba siempre... Oh Dios, la estaban mirando. Sabían que había mentido, ellos sabían que lo había hecho. Dios mío, Dios mío, no los iban a dejar ir muy lejos, los detendrían antes de haber salido de aquel círculo de soldados, lo sabía, lo sabía... Comenzó a faltarle el aire, como si esos hombres fueran realmente paredes que alzaran a su alrededor, creando un muro que la rodeaba, que crecía, que la envolvía y cortaban su respiración. Su pie falló en la pisada y de no ser porque Ari la sostuvo a tiempo, habría caído desmayada al suelo; tenía la vista nublada, y respiraba por la boca para intentar recuperar el oxigeno, como si estuviera miles de metros bajo el agua sin un tanque.

Ni siquiera supo en que momento habían dejado a los soldados atrás. De repente habían dejado de caminar, no reconocía exactamente la calle. Pero estaban solos. -Dios...- Dijo por fin, aquella simple palabra le salió temblorosa, susurrada, como la última palabra que diría un moribundo. Se vio aferrada con demasiada fuerza a Ari, y lo descubrió mirándola con preocupación. Al llevarse la mano al rostro descubrió que entre las gotas de sudor frío habían escapado también lágrimas de terror. No respondió a la pregunta, teniendo que apoyarse a la pared un momento, llevándose la mano a la boca. Por fin, comenzó a negar con un movimiento de cabeza.

-Dios... N-no se...- Intentaba darle sentido a lo ocurrido, saber que demonios estaba pasando, ¿por qué buscaban a Misha? ¿Qué había hecho? ¿Qué podría haber hecho como para necesitar esa cantidad de seres metálicos? Oh Dios, ni siquiera creía que hubiera humanos dentro de esos trajes, sino monstruos... Se giró hacia Ari, tomándole ambas manos, su rostro había perdido por completo la inexpresividad. -¡Tenemos que avisarle! ¡Advertirle! Dios, Dios...- Su voz se había vuelto repentinamente aguda. Intentó dar un paso, pero las piernas no reaccionaron, haciendo que sus rodillas se doblasen y amenazaran con caer al suelo.
Madurar no es tomar decisiones importantes;
es entender y aceptar las consecuencias de las mismas.
 

Bowden

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Re:HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #2 en: Octubre 01, 2015, 04:10:24 pm »
KILL PARIS - IM FREE
https://www.youtube.com/watch?v=eLhEjllbU3E&index=5&list=PLAFABBB24C4726552


Anna Povlovna

El avión es un pequeño reactor comercial de las aerolíneas finlandesas, en el que viajan los 4 finlandeses del programa.  Mikka Mestermann, Johann Kalinen, Laura Niemi y Ari Hokenien. Tu eres la quinta pasajera. Todos te saludan en alemán, sonrientes y con ganas de partir cuanto antes para disfrutar del fin de semana.
Hablan bastante animadamente entre ellos en fines, aunque de vez en cuando pasan al alemán para incluirte en la conversación. Habláis como no puede ser de otra manera, de cómo os va en vuestros respectivos equipos, y también te preguntan con interés por la pelea de ayer.
El viaje dura una hora escasa. Aterrizáis en Helsinki, donde el tiempo ha cambiado bastante con respecto a la agradable primavera berlinesa. Aquí está el cielo grisáceo y oscuro, y la temperatura te hace tiritar por unos momentos en cuanto sales, a pesar de que Ari ya había previsto que ibas a necesitar un abrigo. No obstante, no es tan frio como tu Rusia natal, y sentirte de nuevo en una latitud tan al norte, aunque estés a miles de kilómetros de casa, es extrañamente reconfortante.
El resto del grupo tiene familiares esperando cuando llegan a tierra. Vosotros os despedís rápidamente de ellos, hasta el día siguiente, y salís en busca de un taxi.
Recorréis las limpias calles de la ciudad, en dirección al puerto. Es una ciudad muy tranquila y colorida, con fuertes contrastes arquitectónicos. Edificios del siglo pasado con variados colores se entremezclan con altas estructuras de cristal y metal.
Llegáis al puerto, del que surge aun una tenue neblina que reduce bastante la visibilidad, dándole un aspecto de etérea belleza. Por el camino Ari ha hecho un par de llamadas, para confirmar su llegada, y un bote está esperándoos en una pequeña dársena.
Montáis, y a medida que el bote se aleja del puerto y la niebla se va disipando obtienes una gran imagen de toda la bahía.
Llevas un momento disfrutando del viaje, del vaivén del bote en las olas y del olor a mar cuando eres consciente de que sientes como si te hubiesen quitado un gran peso de encima, y unos gruesos tapones de los oídos. No eras del todo consciente de ello mientras estabas en Berlín, pero ahora, en la forma de las calles, en los rostros de la gente que te has cruzado, en algo sutil en el aire, percibes la libertad que contrasta con la opresión bajo la que te encontrabas en Alemania. Miras a Ari, que habla animadamente con el conductor del bote, y incluso su rostro parece distinto, más animado, distendido y feliz.
Sientes que estas a salvo de aquella turbia pesadilla de madrugada. Estas fuera de su alcance, y tu mente se siente liberada de todos esos datos astrofísicos, cálculos de trayectorias, y diferencias estructurales de presión.
Y sobre todo, estas en el mar.
El barco aparece en vuestra vista cuando prácticamente la costa no es más que un borrón en el horizonte.
Subis a el, y veis a varios submarinistas, que tienen gran cantidad de equipo de buceo extendido en la cubierta mientras se preparan. Ari se abraza con efusividad a algunos de ellos, parece que son amigos que hace tiempo que no se ven. Luego, te va presentando a los buceadores, pero son varios, y de nombres tan raros para ti, que te cuesta retenerlos.
Tienen un traje preparado para ti. No es un traje de buceo, sino uno de presión. En cierto sentido es muy parecido a los trajes de vacío. Con el no podrás nadar como los buceadores, y deberías ir atada a un cable, pero podrás caminar por el fondo, y podrás hablar dentro del casco. Dispones de un control en tu muñeca con el que podrás tirar o extender cable. Te explican que aunque sea aparatoso, es lo más seguro si no sabes bucear con bombona. Visitaras una zona relativamente plana y sencilla, donde hay diseminados cantidad de restos del Thors.
Te dejan un camarote, donde te quitas la ropa y te pones un traje de neopreno que te mantendrá en calor. Después, sales y Ari, que ya está medio equipado como el resto de los submarinistas, te ayuda con el resto del traje. Es bastante pesado en superficie, y te cuesta moverte con él.
-Nos vemos abajo. Disfrutalo! –Te dice, y antes de ponerte el casco, y sin que apenas puedas moverte por la rigidez del traje, te da un rápido beso en los labios…
 

Lilly Christie

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Re:HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #3 en: Octubre 01, 2015, 04:54:36 pm »
Anna

Se había permitido poner de lado lo ocurrido durante la reunión aquella mañana mientras viajaba con los finlandeses en el avión. En el transcurso del viaje ubicó a cada uno de ellos en sus respectivos equipos, y se logró hacer explicar en un alemán decente pero no tan bueno como ella quisiera. Respondió a las preguntas respecto a la pelea sin dar grandes detalles, dejando en claro que ella no había sido testigo presencial.

El resto del viaje realizado a solas con Ari resultó más agradable de lo que había pensado, mientras dejaba que él le señalara el paisaje, a veces con algún comentario de haber estado en su niñez y adolescencia en aquel paraje, o bajo ese otro árbol; otras veces enseñándole alguna que otra palabra en su idioma, a lo que ella respondía dándole el sinónimo en ruso. El aire marítimo combinado con el frío le habían proporcionado una sensación en la cual jamás había reparado hasta el momento: Libertad. Se sintió contagiada por la alegría del finlandes, al punto que aún cuando no había dejado de contar los minutos exactos que les tomara llegar al barco, no la había expresado en voz alta. Hasta las imágenes irreales de los soldados de la SS se desvanecían como lo harían los monstruos sacados de una película que no volvería a ver nunca más.

La adrenalina comenzó a correr más de prisa al recordar que estaría sumergida a gran profundidad, pero aún cuando al principio del viaje pensaba tomar aquella experiencia como un entrenamiento para algún futuro incierto, lo cierto era que en ese instante sólo quería satisfacer su curiosidad y disfrutar al máximo de aquella oportunidad sin duda única.

Sonrió a Ari, dejando que terminara se ensamblar aquel aparatoso traje, concentrada en que cada pieza estuviera en su lugar tal y como se lo habían explicado los submarinistas, por lo que su mente hizo cortocircuito en el instante que los labios de él tocaron los suyos. El tiempo se detuvo por ese microscópico segundo, y aún intentaba procesar lo ocurrido cuando ya el casco estaba en su cabeza.

No veía lógica en lo que acababa de ocurrir, pero se descubrió que su corazón había estado esperando ese momento desde que Ari hubiera tomado su mano durante la fiesta, arrastrándola fuera. Respiró profundamente, y sin saber por qué, una carcajada de puro regocijo escapó de sus labios. -¡Estoy lista!- Dijo emocionada, esperando el instante que le dieran la orden para saltar.
Madurar no es tomar decisiones importantes;
es entender y aceptar las consecuencias de las mismas.
 

Bowden

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Re:HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #4 en: Octubre 02, 2015, 04:08:17 pm »
Adventure club - Limitless
https://www.youtube.com/watch?v=6SLZFHf_X50&list=UU5nc_ZtjKW1htCVZVRxlQAQ&index=4


Te enganchan en una grúa, y te sacan colgando por la borda. Empiezas a descender, hasta que el casco atraviesa la superficie del agua y estas sumergida. La luz va apagándose poco a poco, mientras aumenta la profundidad. Empiezas a notar un zumbido extraño en los altavoces del casco, aunque al momento crees reconocer que es el ruido de la grúa soltando cable, y demás maquinaria del barco. Sorprendida, sigues escuchando, y notas el burbujeo de las burbujas que estaban atrapadas en el exterior del traje y poco a poco van subiendo hacia la superficie. Parece que el traje dispone de un sistema de sonar, que transforma las ondas subacuáticas en sonidos comprensibles para tus oídos. Enciendes tus propios focos, pero lo único que consigues es ver toda una nube de partículas reflejándose y fluyendo en el agua a tu alrededor. Te mueves para mirar hacia abajo, y solo hay una negror absoluta que cada vez está más cerca de ti. Empiezas a ponerte un poco nerviosa. Tal vez deberías haber preguntado antes de saltar alegremente que era lo que cabía esperar al fondo.
Notas golpes en la superficie del agua, y enseguida ves luces que se acercan a ti. Son el resto de submarinistas. Pasan a tu lado, iluminándote con sus focos de mano y te saludan con señales de mano. Despues, escuchas un zumbido, como de un pequeño motor, y ante ti aparece un dron submarino, de apenas un metro de largo, con un gran foco, y una estructura ovalada que parece su cabeza y se mueve como mirando de un lado a otro. A traves de su  grueso cristal, ves una camara de video.

-Eh… Anna? …Me oye?- El comunicador sisea un poco pero oyes con claridad.  No reconoces la voz de quien te habla, Desde luego no es Ari, será uno de los tripulantes del barco. Le respondes afirmativamente, mientras intentas seguir los rastros de luz de los focos de los buceadores, que ya están por debajo de ti. Tras escuchar tu afirmativa, el dron se mueve con rapidez y se hunde en picado en la oscuridad. Sigues sin ver nada, y has perdido un poco el sentido de la velocidad a la que estas descendiendo. Miras tu reloj sobre impresionado en tu visión, solo llevas 2 minutos en el agua, pero la oscuridad te ha hecho pensar que era mas.

De un instante a otro, notas que tus pies tocan suelo, y una nube de arena en suspensión en el agua te lo confirma visualmente. Miras hacia arriba, y solo ves una tenue claridad bordeando la forma del barco, arriba, increíblemente lejana. Miras a tu alrededor, y apenas puedes ver a mas de un par de metros, una superficie marina lisa, arenosa principalmente. Un banco de peces se acerca atraída por tus luces, y nada unos momentos alrededor de ti, hasta que tus movimientos les espantan y desaparecen de nuevo en la oscuridad.

Y, de repente, se hace de día.

Cientos de focos se encienden encima vuestra, iluminando el fondo con una viveza tal que parece que estés en la superficie y a plena luz del día. La imagen es tan extraña y sorprendente, que sencillamente te quedas paralizada por su belleza. Inmediatamente empiezas a ver restos del naufragio, diseminados en una amplia ante ti, y a unos veinte metros aproximadamente, ves la proa perfectamente conservada del Thors, mientras los buzos y el dron, que de lejos parece una foca,  revolotean a su alrededor.
-¿Qué tal se ve por ahí abajo Anna?- Escuchas por la radio, pero empiezas a andar entre los restos y apenas prestas atención a la voz…. -Si quiere podemos aumentar la potencia, tenemos luz para iluminar tres campos de futbol, jejeje.
-No, está bien así,… gracias-. Aciertas a decir, más que nada para que dejen de preguntar y se callen y te dejan disfrutar del momento.

Te acercas a los primeros restos, que tienes más cerca, una serie de maderas, cajones y algo redondo, que cuando te acercas un poco más descubres que son platos y cacerolas. Y lo sorprendente es que están prácticamente intactos, como si alguien los hubiese tirado hace solo un par de días.

Empiezas a recordar el motivo de esto, has estado revisando algunos estudios en tu compad durante el viaje. En prácticamente ninguna otra masa de agua del planeta se dan unas condiciones tan excelentes para la conservación de objetos de madera. En las aguas salobres del Báltico un buque de madera de roble podría resistir relativamente indemne hasta mil años. Tres son los factores decisivos para que eso suceda: aguas poco oxigenadas, baja salinidad y, sobre todo, la ausencia de Teredo navalis. Este molusco vermiforme, un voraz xilógafo que puede llegar a medir 60 centímetros de largo y dos de ancho, solo sobrevive en las aguas saladas del Atlántico o del Pacífico, donde se dedica a devorar la madera hasta literalmente pulverizarla. Desde el punto de vista ecológico puede ser una bendición, pero para los arqueólogos el molusco es una plaga pavorosa que casi siempre se sale con la suya.

Ves a un buzo que se acerca nada hacia ti. Hasta que no se pone a escasos centímetros de ti no lo reconoces como Ari. Te hace gestos, preguntando si estás bien, y señalándote un par de lugares para que explores.
Lentamente sigues acercándote al barco, andando entre sus restos, cada vez más visibles. Ves los cañones, y es extraño verlos en semejante grado de conservación, intactos, sin moluscos que alteren su forma.

El dron pasa ante ti, moviendose con hipnotica maestria.

-..Señorita, recuerde que solo puede andar por los alrededores con ese traje, no podrá entrar dentro del pecio, pesa demasiado y lleva un cable sobre usted, no podría maniobrar…
Decepcionada, te alejas un poco, pero sigue habiendo muchas cosas que llaman tu atención, incluso restos de huesos humanos entre la arena. Espadas, balas de cañon, cadenas, viejas y extrañas herramientas...
Cuando te dicen que ha pasado ya media hora, y es el momento de volver a la superficie, no puedes creerlo, y tienes que mirar un par de veces tu reloj, incrédula. Tirada por el cable, empiezas a ascender lentamente, mientras ves con tristeza todo el pecio en su conjunto mientras se aleja, en una vista tan sorprendente que será difícil de olvidar. Cuando vuelves a la superficie grisácea y nublada del mar, te sientes como si estuvieses aterrizando en otro planeta. Estas eufórica por la experiencia.


« última modificación: Octubre 02, 2015, 04:11:43 pm por Bowden »
 
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Re:HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #5 en: Octubre 05, 2015, 03:40:59 pm »
Anna

Aquel miedo inicial al entrar en la oscuridad sin poder ver ni saber absolutamente que podía haber a su alrededor pronto dio paso a la curiosidad y un poco a la impaciencia. Pero en el momento que se dio paso a la luz, la rusa sintió que había entrado a un mundo paralelo, una dimensión muy lejana. Mientras se movía con cierta dificultad debido al traje, levantando tierra por cada paso que daba, se dejó sorprender por aquel mundo acuático que hasta aquel momento no habría creido jamás que fuera real.

Estaba auténticamente fascinada, y por espacio de media hora el resto del mundo perdió importancia. Por minutos enteros se quedó allí sin mover un sólo músculo, apreciando aquel paraje con miedo a que si se movia demasiado, si tocaba uno solo de todos aquellos objetos preservados del tiempo, la ilusión desaparecería.

A veces me pregunto por qué apuntamos tan alto, llegar a las estrellas, cuando hay aún tanta belleza por descubrir en nuestro propio planeta... Mientras ese pensamiento cruzaba su mente, sintió una lágrima solitaria empapar su mejilla.

En el momento exacto, pero demasiado pronto para la sorprendida mujer, la visión acabó. Vio alejarse bajo sus pies los restos del barco de 600 años, convencida que ese sólo era el principio de todas las cosas maravillosas que estaba por ver. Sintió la superficie del agua romperse y a través del casco vio como regresaba al mundo real, dejando atrás el fantastico paisaje submarino.

-Quiero volver...- Fue lo primero que pronunció apenas fue liberada del casco y vio a Ari frente a ella. -Quiero bajar otra vez, pero no con este traje.- En su voz se notaba la emoción que la embargaba, mientras sus ojos parecían mirar a través del finlandés, guardando para siempre en su memoria el recuerdo del casco conservado en perfecto estado. -¿Podemos hacerlo? ¿Me traerías de nuevo?- Pidió, casi como lo hizo de niña la primera vez que sus padres la llevaron al Parque Gorky y patinó sobre el hielo. Era un mundo de ensueño, y había deseado con todas sus fuerzas que nunca acabara. Igual que en ese momento.
Madurar no es tomar decisiones importantes;
es entender y aceptar las consecuencias de las mismas.
 

Bowden

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Re:HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #6 en: Octubre 09, 2015, 04:22:12 pm »
-Quiero volver...- Fue lo primero que pronunció apenas fue liberada del casco y vio a Ari frente a ella. -Quiero bajar otra vez, pero no con este traje, ¿Podemos hacerlo? ¿Me traerías de nuevo?- Pidió Anna Entusiasmada.
-Bueno, no creas que esto ha sido tan fácil como parece, dice, mirando con complicidad el resto del equipo en cubierta, que también sonríen complacidos por tu alegría. -esta gente lleva un programa bastante apretado, y se deben a unos tiempos muy justos para digitalizar todo el pecio mientras dure el presupuesto,... pero supongo que podremos organizar algo. ¿Sabes bucear con bombona?
Le ayudas, siguiendo sus indicaciones a recoger el equipo, mientras un segundo turno de buceadores se lanza al agua, a seguir con su trabajo arqueológico. Una hora después, os reunís todos en el comedor del barco, y disfrutáis de una comida sencilla, pero sabrosa y agradable sobre todo por el ambiente reinante. Hacía mucho tiempo que no sentías el lento movimiento de un barco bajo tus pies, y recuerdas con añoranza algunas prácticas de biología marina en la universidad. Aquello te parece ahora tan lejano y ajeno a ti como si fuese otra vida. Compartís un rato más la sobremesa con los marinos, a los cuales les encanta tener a una guapa invitada a la que contar sus montones de anecdotas, y después das una rápida vuelta con Ari y otro buceador, que te muestran todo el barco. Cuando volvéis a la cubierta de popa, vuestra lancha ya está lista para llevaros a tierra. Te despides de aquella gente, alguno de los cuales están de nuevo enfundados en sus trajes de neopreno, preparándose para la tercera inmersión.
Bajáis al pequeño bote, y este pone de nuevo rumbo a tierra. El cielo sigue plomizo, y el atardecer lo ha oscurecido aún más, así que lleváis ya las luces encendidas, y ves también como todo el barco se enciende mientras te alejas.  El mar está en calma. Una suave y húmeda brisa acaricia tu rostro mientras las luces de la costa se acercan…
 

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Re:HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #7 en: Octubre 10, 2015, 03:26:01 am »
Anna

No podía recordar cuando había sido la última vez que había pasado más de una hora o dos sin pensar en el reloj, en un cronograma, en el cumplimiento de sus rutinas autoimpuestas. Su cronómetro iba marcando los segundos, y ella por una vez descubrió que su corazón no los seguía al mismo compás. No mientras Ari estaba a su lado, mostrándole aquel maravilloso mundo bajo el agua, contando anécdotas, bromeando con sus amigos. Al principio había intentado ignorarlo, pero mientras más tiempo pasaba con él iba descubriendo más y más detalles que le gustaban: no era sólo su forma de mirarla, ni la sonrisa que le hacía perder un latido. Tampoco el roce de sus manos, o la manera en que descubrió lo mucho que le gustaba el olor a sal marina que percibía cuando estaban muy cerca. Era parte de un todo, era él, su forma de pensar, y la perfección del lugar al que él había decidido llevarla. Para cuando llegó el momento de partir, sabía que no tenía remedio.

Se había enamorado perdidamente de Ari Hokeinen.

Al darse cuenta de ello, todo pareció encajar en su sitio. Se sintió liberada del miedo al amor, miedo al rechazo; estaba segura que Ari la amaba de la misma manera que había comenzado a hacerlo ella. Se preguntó como no se había dado cuenta antes de ello, ¿por qué había cerrado sus ojos a lo evidente? Ahora que buscaba en su memoria podía recordar que lo había mirado muchas veces. Aún cuando le había dicho que no le conocía, estaba convencida que si lo hacía, que era consciente de su presencia desde el primer día.

Sentados ambos en la lancha, el uno junto al otro, Anna se atrevió a ser por primera vez quien avanzara hacia él en vez que lo hiciera el finlandés. Buscó acomodo entre sus brazos sin pedir permiso, y apoyó la cabeza contra su hombro, girando su rostro hasta que su nariz quedara apoyada sobre su cuello. Respiró el olor a mar de su piel, haciendo que suspirara con una sonrisa atontada. -Es el día más especial que he tenido jamás.- Le susurró, antes de rodear con sus brazos el cuello de Ari. -Gracias...- Comenzó por pronunciar, y terminó de decir sobre sus labios, devolviendo aquel beso robado de forma tan fortuita y que le había quitado el aliento.

Off: Limitación "Enamoradiza" invocada ^^ ¡ahora no me lo mates tan pronto! T-T
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Re:HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #8 en: Octubre 12, 2015, 02:56:16 pm »
Geoff Knorr - Upon the expanse
https://www.youtube.com/watch?v=iMNLy8XLlFw


Anna

Continuáis todo el trayecto abrazados, dándoos calor mutuamente, mientras el cielo oscurece, y la línea de costa se ilumina con las luces de la ciudad. La temperatura desciende en el ambiente, mientras prende en vuestros corazones. Tras llegar al puerto, buscáis un taxi que siguiendo las indicaciones de Ari, sale de la ciudad y se adentra en un impresionante bosque. Pinos, abetos y abedules, parcialmente moteados de una ligera capa de nieve y hielo se ciernen sobre vosotros, delimitando la fría y solitaria carretera.
Ascendéis durante un trecho, y luego el bosque acaba y llegáis a una gran extensión vacía, una planicie blanca de kilómetros y kilómetros, que se pierden en la oscuridad de la noche. Es un entorno absolutamente vacío, solo desvelado por la luz de los faros.
Tras un buen rato, llegáis a una gran casa, en medio de la nada. Ari da instrucciones al conductor para que regrese mañana a recogeros, salís del coche, y entráis rápidamente en casa, huyendo del frio nocturno.
La casa esta helada, te da una manta gruesa con la que te cubres, mientras el enciende la calefacción y luego prepara la chimenea con varios troncos de leña. Cuando prende, extiende varias mantas frente a ella, en una gruesa alfombra.
Os tumbáis bajo las mantas, buscando de nuevo ese calor del otro, y eliminando prendas de ropa a medida que lo vais encontrando…

Off Rol
Ganas un punto de destino por enamoradiza
« última modificación: Octubre 12, 2015, 03:04:58 pm por Bowden »
 

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Re:Cap 111.- HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #9 en: Octubre 13, 2015, 01:57:32 pm »
Post dos diamantes (+18)

Anna

No había espacio en su mente para nada que no tuviera que ver con lo que sentía en ese momento, un silencio de expectativa mientras veía acercarse la costa, y luego adentrarse mas en aquel bosque helado, envuelta en los brazos de Ari, haciendo caso omiso al frio de la noche que había caído ya.

En la oscuridad, pudo detallar las líneas de la casa, escondida entre tanto verdor, que le daba un aspecto encantado. Habría querido verlos más de cerca, tomarse un día completo haciendo un album de clasificación de la flora que abundaba en todo aquel lugar, pero su cuerpo ya no era dominado por su mente sino por su corazón. Su mirada recorrió el interior de la casa, siguiendo los pasos del finlandes, encontrando en uno y otro lado los recuerdos de él, en imagenes familiares, adornos, trozos de ceramica, fragmentos que por su coloración y porosidad debían ser de luna.

Se descalzó, sus pies se hundieron levemente en la alfombra de mantas; un estremecimiento que nada tenía que ver con el cambio de temperaturas la recorrió completa cuando Ari la tomó suavemente de la cintura y la hizo recostarse frente a la chimenea. La respiración se fue acelerando, mientras las manos de él comenzaban a recorrer y remover su ropa, con la intesidad de un deseo reprimido, y el cuidado de quien teme romper un fragil cristal. Las manos de Anna también se movían sobre el cuerpo ajeno, anhelando su calor mucho más que aquel que proporcionaba el fuego junto a ellos. Besos de rocio que se convirtieron en pocos momentos en algo más; dedos que se movían con precisión y descubrían a su paso la piel del otro, ardiendo, brillante de sudor por los nervios y movimientos.

Ari inmovilizó las muñecas de Anna sobre su cabeza, y un gemido lento, como un maullido suave, escapó de los labios de la mujer cuando lo sintió dentro de ella. El no poder abrazarse a él, pellizcar su piel o arañar su espalda debido a la fuerza de él sobre sus muñecas la hizo perder demasiado pronto el control, y no hizo falta mucho más para llevarla a un estado de extasis, dejando conocer su placer con libertad, sin miedo a ser escuchada por vecinos inexistentes.

La luz de la mañana los descubrió aún retozando entre las mantas, en un estado de duermevela donde sus cuerpos se confundían, sin saber diferenciar sus propias pieles. Anna se quedó dormida, o al menos con ojos cerrados, dejando que las caricias de Ari continuaran sobre ella; era libre, era amada, era feliz...
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Re:Cap 111.- HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #10 en: Octubre 13, 2015, 09:31:58 pm »

Vaults - One last night
https://www.youtube.com/watch?v=VNHPU3KpJ2I



El calor y cercanía de Ari en aquellos instantes era muy distintos de su frialdad e introversión habitual. Un magnetismo especial hablaba a través de sus cuerpos, haciendo que las palabras fuesen innecesarias. Antes eran escasas por su fría forma de ser. Ahora son innecesarias por haber encontrado un lenguaje mucho más rápido y eficaz. Vuestros cuerpos se funden una y otra vez durante un tiempo que no consigues determinar. Las sombras rojizas de la chimenea son los únicos testigos de vuestra conexión. Estáis a kilómetros de distancia, a años luz de cualquier conocido, o de cualquier otra fuerza de la naturaleza que no seáis vosotros mismos. En este momento no existe nada más en el universo
Como dos cuerpos en el espacio, gravitáis el uno hacia el otro de forma inexorable, en la oscuridad. Y en vuestra unión, millones de procesos subatómicos se desencadenan con la fuerza de una nova.



Despiertas con el olor a café, Ari te tiende una taza mientras te incorporas. Desnudo, se acerca a una de las ventanas abriendo un batiente de madera y dejando que una luz blanca y cegadora invada el comedor. El olor a leña de pino se mezcla con el del café y la canela de unas galletas. Vuelve rápidamente a tu lado, hace frio fuera de las mantas.

-Hace un día esplendido, -te dice tras dar un sorbo a su taza-. Podemos salir a dar un paseo, me encantaría que vieses esto. Es precioso en esta época. Esta todo nevado, pero el frio no es tan intenso como para no disfrutar de la caminata. Tenemos unas cinco horas, más o menos, -hace cuentas con las manos-. Aquí no hay mucho más aparte de galletas, café y latas de conservas, así que podemos comer antes de embarcar, en el aeropuerto.
-Claro que…. -Se acerca a ti, lentamente, con una sonrisa picarona, y recoge el desayuno de entre las mantas y la taza de tus manos-, …Tampoco es necesario salir tan pronto…-Dice mientras te besa suavemente, y buscáis de nuevo el calor del otro…



A media mañana disfrutáis de ese paseo, un buen trecho en una planicie totalmente vacia, hasta llegar a las colinas donde empiezan los primeros abedules. Tras un rato en silencio, Ari comenta:
-Al final los rusos se han apoderado de estas tierras. Bueno, solo una pequeña y hermosa rusa ha sido suficiente. –Te mira con gesto cómplice y sonriente, mientras tu la miras un tanto confusa, sin saber muy bien a que se refiere. El parece leer tu expresión, sonríe de nuevo y continúa:
-30 de noviembre de 1939. Cerca de 700.000 soldados del ejército ruso invadieron estas tierras. Fue lo que se conoció como la Guerra de Invierno. Al final de ella, Stalin vendió a su pueblo la idea de una gran derrota finesa, pero lo cierto es que apenas arañó un diez por ciento del terreno, y a un coste en vidas muy superior al de nuestras tropas. Mi tatarabuelo participó en aquella guerra y sobrevivió. En casa tengo algunas fotos. En mi familia todos tras el conocemos la historia, y podemos recorrer estas tierras y recordar, aun mas de cien años después, donde estaba el frente, y donde mi tatarabuelo, según cuenta la leyenda, consiguió destruir un tanque T-26. Fue concretamente allí, donde inicia la arboleda, -te señala el lugar-. Tal vez algún día tenga que contarte toda la historia para que la puedas seguir transmitiendo…








« última modificación: Octubre 13, 2015, 09:34:53 pm por Bowden »
 

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Re:Cap 111.- HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #11 en: Octubre 14, 2015, 05:50:06 pm »
Anna

No podía recordar la última vez que hubiera despertado a deshoras, tan activa como si hubiera descansado más de la cuenta, pero sin intención alguna de salir de entre las sábanas. Todos sus sentidos parecían expandidos, permitiendo que percibiera y diferenciara la mezcla de olores en la habitación, y notara con mayor nutidez los colores y texturas de todo lo que la rodeaba. Ni siquiera pidió exactitud en el aproximado de horas que había dado Ari, pues en el instante que su mente había saltado a corregirlo, sus labios alcanzaron su piel y toda lógica pasó inmediatamente al olvido...

Aquel bosque a la luz del día no había perdido en ningún momento la sensación de estar encantado. La mirada atenta de la bióloga se posaba en cada hoja, cada copo de nieve que caía, amplificando su visión hasta poder detallar sus patrones microscópicos, los dibujos perfectos de la naturaleza. Con curiosidad escuchó la historia de Ari; los libros de historia sin duda hablaban sobre aquella guerra, pero no era esa la materia que más le había interesado, aún cuando sus notas probaban lo contrario. Pero contadas de esa manera por el finlandés sonaba poético, emocionante. -Será una historia que no olvidaré...- Le aseguró, de repente un poco nerviosa ante una de las implicaciones de aquellas palabras: era una historia que se pasaba de padres a hijos, ¿lo habría dicho pensando en sus hijos? ¿Había en esas palabras una proposición escondida? ¿Acaso estaba corriendo demasiado en sus pensamientos? ¿Se asustaría si lo preguntaba? Abrazada a él, se acercó hacia el punto de aquella arboleda que había señalado, curiosa por ver si habrían sobrevivido restos de aquella guerra en la vegetación, y al mismo tiempo acallando su propia biología interna que parecía haber aceptado ya la idea de ser la madre de los hijos de él.

La segunda implicación resultaba un poco aterradora, ahora que ella lo había encontrado; o más bien, se habían encontrado mutuamente... -Lo dices como si no esperaras tener hijos en el futuro... o no vivir lo suficiente como para trasmitirselos...- Aún cuando en su voz no había temblor, sintió de repente un frío intenso, como si la nieve que los rodeaba se hubiera calado en sus huesos. Se detuvo un instante y lo miró con sus ojos de iris de dos colores, queriendo ver una sonrisa en su rostro que apaciguara el miedo de su corazón.
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Re:Cap 111.- HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #12 en: Octubre 15, 2015, 01:45:29 am »
En la arboleda ya no queda ni rastro de aquella antigua batalla, aunque puedes imaginar a los tanques y las tropas rusas llegando desde la planicie, y a los finlandeses, aterrados pero valientes, esperándoles escondidos entre los árboles.
Ari te saca con un abrazo de tu ensoñación, mientras te responde.
-No lo sé, Anna, no lo sé. Ahora no podría tener hijos y dedicarme al proyecto, y.. si conseguimos embarcar, iremos muy lejos, quien sabe lo que pasará. Por eso quería que lo vieses. Ahora, volvamos, se va haciendo la hora.

El taxi llega a la hora convenida. Ari revisa toda la casa, para dejarla de nuevo cerrada por una larga temporada, mientras tú le esperas ya en el coche. Cuando vuelve, ves que lleva la caja de cartón donde estaban algunas de las fotos que te enseñó.
Volvéis a Helsinki, y de allí al aeropuerto.
Vuelves a Alemania relajada, y habiendo vivido muchas experiencias intensas aunque al mismo tiempo con la sensación de que el tiempo ha pasado volando, que apenas ha sido una pequeña muestra de otra vida, de otra persona, de otro mundo.
Cuando aterrizas en el aeropuerto de Tempelhof, en Berlín, notas con resignación como tu vida real vuelve a apropiarse de tus pensamientos. Tienes el tiempo justo para tomar un taxi, y llegar al campus a la reunión que Steve ha programado a última hora de la noche.
No va a ser agradable, y mañana,... habrá más cambios...
 

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Re:Cap 111.- HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #13 en: Octubre 15, 2015, 02:47:08 am »
Anna

Habría deseado ser capaz de detener el tiempo, mientras miraba aquel espacio donde hacía ya mas de ciento cincuenta años rusos y finlandeses habían peleado, sin sospechar que habría mucho mas tarde un finlandes y una rusa juntos en ese mismo lugar, en los brazos del otro. Por un instante, quizo tener la fuerza y el valor para retener a Ari en sus brazos y convencerlo de olvidarlo todo, de quedarse allí en el bosque encantado, dedicarse con su amigo el arqueólogo a fotografiar y estudiar el pecio hundido, fundiendose el uno con el otro cada noche... Pero ni aún la promesa de un mundo distinto, apacible junto a él podía vencer su amor por la ciencia, por el estudio de la biología y la posibilidad de ser una de las primeras en encontrar elementos de vida en aquella roca de metano y selenio. Y podía adivinar que para el finlandes, abandonarlo todo aún cuando fuera por ella, no era una opción.

De repente las horas se convirtieron en minutos, y antes de poder estar segura de haber grabado en su mente y corazón todo lo que había ocurrido en ese fin de semana, ya se encontraba lejos, dejando atrás aquella burbuja de felicidad que, comenzaba a sospechar, no volvería a sentir. Hizo falta toda su fuerza de voluntad para no dejarse sucumbir por la tristeza, y en impedir que sus ojos derramaran una sola lágrima cuando sus labios tocaron los de Ari una última vez, sin saber cuando podrían volver a estar así; sin siquiera estar segura de si la semana siguiente seguiría dentro del programa.

Se despidió de los otros finlandeses con una sonrisa de agradecimiento, y dedicó una última mirada al hombre de quien se había enamorado en sólo unas mágicas horas. Era momento de regresar a la realidad, de encontrarse con su equipo y escuchar lo que Rogers tenía que decir...
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Re:Cap 111.- HELSINKI (Anna Povlovna)
« Respuesta #14 en: Octubre 15, 2015, 03:58:48 pm »
FINAL FRONTIER - THOMAS BERGERSEN
https://www.youtube.com/watch?v=XKVD18Ho_qE


FINAL DEL CAPITULO
Bien jugado Anna. Ganas un punto de destino por fin de trama secundaria.
Cierro el hilo.