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Autor Tema: Terry Knight, detective privado.  (Leído 481 veces)

Konietzko

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Terry Knight, detective privado.
« en: Enero 07, 2017, 09:54:34 am »
Hospital St. Mary. Arkham 5 de Noviembre de 1908

El inspector de homicidios Edward Knight apagó el último cigarrillo que le quedaba en la pitillera. Ada llevaba ya más de cinco horas de parto y nadie se había molestado en decirle una maldita palabra. Mientras se debatía entre seguir dando vueltas como un animal enjaulado en la sala de espera o salir a por más tabaco una sudorosa pero sonriente enfermera salió por fin del paritorio.

Ya puede pasar, señor Knight.

Edward cruzó la puerta antes de que ella terminara la frase. En la habitación encontró a su mujer exhausta en una cama sosteniendo a su primogénito.

Terry, él es tu padre, Edward – dijo ella con una enorme sonrisa – Edward, te presento a tu hijo, Terence Knight.


Mi infancia transcurrió sin mayor incidente que la llegada al mundo de mi hermano Clarence cuando yo tenía cuatro años. Nuestros padres nos educaron y protegieron lo mejor que supieron en la misteriosa Arkham, una ciudad repleta de sucesos inexplicables, demenciales y a menudo desagradables. Los asesinatos y desapariciones sin resolver ocupaban casi tanto espacio como los resueltos en el escritorio y el archivo de mi padre. Por desgracia, uno de esos casos fue el de mi hermano. Yo tenía doce años y Clarence estaba a punto de cumplir los nueve.

Sí, es él. Es Clarence – dijo Ada Knight. El forense volvió a tapar el cadáver murmurando un escueto “Lo siento”.
Una vez en casa y mientras Terry fingía dormir en su cama tragándose las lágrimas, Ada y Edward se sentaban en la cocina con los ojos enrojecidos y sendas tazas de tila ya fría entre las manos. Edward fue el primero en romper el silencio.
Estoy harto de este infierno – dijo levantándose – Ya he perdido la cuenta de las veces que me han denegado el maldito traslado.
Eso ahora no importa – replicó Ada - ¿Qué vamos a hacer con Terry?
Creo que ya es hora de que vaya a la academia Forge Valley – dijo él con determinación
¿Es eso lo mejor que se te ocurre? - contestó ella con lágrimas en los ojos - ¿Enviar a nuestro hijo a un internado militar a dos estados de distancia?
Él también quería estallar, descargar su cólera e impotencia contra ella. Pero ya había perdido a un hijo, estaba a punto de alejar al otro y no quería perder también a su esposa. Ya lo habían hablado antes, sopesando los pros y los contras. Finalmente se dejó convencer y así fue como Terry Knight acabó ingresando en el internado.


No puedo decir que aquellos años fueran malos. La vida era dura, pero fue la época más normal de mi vida. Tras mi graduación me ofrecieron la posibilidad de servir en el ejército, pero decidí volver a Arkham para hacerme policía. Mi currículo académico me permitió ingresar sin problemas en la academia de policía y no tardé en graduarme. Quería ayudar a evitar que se repitieran casos como el de Clarence, pero mi padre y yo no estábamos de acuerdo en el método.

Edward Knight palmeó la espalda de su hijo recién graduado. No cabía en sí de orgullo. Su esposa les rellenó a ambos los vasos de cerveza y se sentó frente a ellos con una grans sonrisa en los labios.
Y dime, hijo – dijo Edward tras un brindis - ¿Ya te estás preparando los exámenes para detective?
¿Y qué tiene de malo ser un poli de paisano? - contestó Terry
¡No seas estúpido, chico! - le espetó su padre – No vas a perder el tiempo pateando calles y zampando bollos sin enterarte de nada.
Lo que tu padre intenta decirte, hijo – terció su madre – es que tienes talento para resolver casos en lugar de limitarte a patrullar las calles y detener maleantes comunes.  Hay gente verdaderamente malvada en Arkham, y cuanto más preparado estés para hacerles frente mejor.


No pude rebatirle ese argumento. Así fue como empecé a estudiar como un condenado para los exámenes a detective. No puedo decir que fuera el número uno, pero sí que aprobé a la primera. También conocí a Karen Blackmoore, una estudiante de farmacia de la Universidad Miskatonik, durante mis sesiones de estudio en la biblioteca. Era de Cleveland, pero había acabado en Arkham porque era una de las pocas universidades que no vetaban a las estudiantes femeninas y también porque su programa de estudios era, según ella, algo único. Nos gustamos, empezamos a tontear y en pocos meses estábamos saliendo oficialmente. En aquella época era tan feliz como podía serlo un hombre.

Y bien, Terry – le dijo Edward a su hijo una noche durante la cena - ¿Cuándo vas a proponerle matrimonio a esa chica?
Terry casi se atragantó con su filete tártaro - ¿De qué hablas, padre? ¡Si no dejas de decirme lo poco que te gusta!
¡Y no me gusta! - respondió su padre – Es una sabihonda, contestona, impertinente...
Terry empezó a ponerse rojo, pero como siempre su madre intervino para mediar entre padre e hijo - ¿Cuándo aprenderás a decir las cosas sin rodeos! - reprendió a su marido – Terry, lo más probable es que Karen y tu padre nunca lleguen a llevarse bien, pero hace falta ser muy fuerte para ser la esposa de un policía. Y los dos creemos que Karen es perfecta para ti. Es inteligente, valiente y tiene una voluntad de hierro.
Hablando en plata – terció Edward – Que serías un estúpido patán si la dejaras escapar, chico ¡Espabila de una vez!


Dejé pasar un par de semanas mientras rumiaba la idea. Ya había viajado un par de veces a Cleveland para conocer a los padres de Karen, Ritchie y Candice, y sabía que les gustaba y que lo aprobarían. Por otro lado, si de algo estaba seguro era de que amaba a Karen. Cuando tomé mi decisión la llevé a una cena romántica en el restaurante de Velma y le puse en el dedo el anillo más precioso que había podido permitirme. Mi corazón nunca latió tan rápido durante esos ¿segundos? ¿minutos? Interminables hasta que ella aceptó la propuesta. Sin embargo, puso dos condiciones...

¿Condiciones? - preguntó Terry con sorpresa - ¿Y cuáles son?
No nos casaremos hasta que después de mi graduación, y cuando nos hayamos casado nos mudaremos a Cleveland.
Terry ya se había esperado la primera, pero la segunda le pilló completamente por sorpresa.
¿A Cleveland? - fue todo lo que pudo decir.
Sí – respondió ella mirándole a los ojos – Mi padre va a hacerme socia de su farmacia y... - se sonrojó visiblemente - … no soporto la idea de criar a nuestros hijos en una ciudad como Arkham.
¿Hijos? - balbuceó Terry – Pero... pero yo ya tengo un trabajo aquí y no puedo pedir un traslado...
No pienses que voy a conformarme con ser una simple ama de casa en Arkham, Terry Knight, ni por un segundo – ahora su sonrojo era de ira. Un brillo que Terry había visto pocas veces pero que había aprendido a temer – Yo también he estado pensando en esto. Mi padre tiene un amigo, un detective privado llamado Harry Callahan. Le he preguntado y le vendrá bien un socio. Puedes empezar a trabajar con él y después, si quieres, intentas entrar en la policía.


No iba a hacerla cambiar de idea, eso lo sabía. En cuanto se graduase se iría a Cleveland con o sin mí. No necesité pensarlo mucho. La amaba demasiado para dejarla marchar. Mi única objeción fue que nos casara el padre Michael en la iglesia de Arkham. El buen padre fue un gran apoyo para toda la familia después del asesinato de Clarence y si conocía a alguien realmente cercano a Dios era a ese sacerdote. Karen aceptó sin reparos. También había acudido al padre Michael en alguna que otra ocasión y estaba convencida de la rectitud de ese hombre.

Las cosas fueron según lo previsto: en Mayo de 1932 se graduó, nos casamos en Arkham y poco después nos mudamos a un piso en la zona residencial de Cleveland. Karen empezó a trabajar en la farmacia de su padre y yo con mi nuevo socio, el también ex-policía Harry Callahan. Entre las mafias, la ineptitud de la policía y los altos índices de desempleo en la ciudad no nos faltaba el trabajo. Robos, secuestros, maridos infieles, asesinatos... La única diferencia respecto a Arkham es que en Cleveland la maldad es, según mi padre, “puramente humana”. No sé qué pensar al respecto, pero de todos modos a mi padre no le gusta hablar del tema. Creo que lo relaciona con lo de Clarence.

Al año después de llegar a Cleveland nació nuestra hija Dawn, y dos años más tarde llegó Victor. Corre el año 1935. Elliot Ness y sus “Intocables” acaban de empezar a limpiar la ciudad de delincuentes. Sinceramente les deseo suerte. Karen se pone histérica cuando los matones de Capone se pasan a cobrar el impuesto de “protección” y a la policía le trae sin cuidado. Harry y yo tenemos un acuerdo no escrito con las mafias: ellos no nos molestan y nosotros no los molestamos a ellos. Incluso trabajamos para ellos cuando el asunto es legal y pagan bien. No es algo que me guste, pero no quiero que Karen tenga que identificar algún día el cadáver de Dawn o de Victor...
« última modificación: Enero 07, 2017, 12:46:54 pm por Konietzko »
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Re:Terry Knight, detective privado.
« Respuesta #1 en: Enero 07, 2017, 12:39:32 pm »
Y aquí la ficha de Terry. Aunque por historia el personaje es investigador privado he cogido las habilidades profesionales del detective de policía, añadiendo las del investigador a menor nivel. Los valores entre paréntesis representan la inversión en puntos de las habilidades profesionales.


Nombre: Terence “Terry” Knight
Edad: 27 años
Profesión: Investigador privado (Ex-detective de policía)
Motivación: Deber / En la sangre

Habilidades académicas, interpersonales y técnicas
  • Bajos fondos 2
  • Cerrajería 1
  • Ciencias ocultas 1
  • Consuelo 2
  • Contabilidad 1
  • Crédito 3
  • Derecho 2 (1)
  • Evaluar sinceridad 2 (1)
  • Fotografía 1
  • Interrogatorio 2 (1)
  • Intimidar 2
  • Jerga policial 2 (1)
  • Medicina forense 1
  • Recogida de pruebas 2 (1)
Habilidades generales:
  • Armas de fuego 8 (4)
  • Atletismo 8 (4)
  • Cerrajería 3
  • Conducción 8 (4)
  • Cordura 12
  • Disfraz 4
  • Escaramuza 4
  • Estabilidad 12 Actual 1
  • Salud 12
  • Seguir 3
  • Sentir el peligro 8 (4)
« última modificación: Marzo 11, 2018, 11:38:02 am por Konietzko »
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Re:Terry Knight, detective privado.
« Respuesta #2 en: Enero 12, 2017, 05:00:08 pm »
Bueno, pues ahora vienen las cosas que mantienen a Terry anclado a la realidad: sus Pilares de Cordura y sus Fuentes de Estabilidad:

Pilares de Cordura:

  • Ley y orden: "Proteger y servir" no son palabras que Terry se tome a la ligera. Las leyes fueron creadas para proteger a la sociedad de delincuentes y malhechores y para servir a los ciudadanos honrados. Sin embargo es más pragmático que idealista: sabe que las cosas están mal y que hay muchos delincuentes que se aprovechan de los vacíos legales y las debilidades del sistema. Por mucho que lo odie es algo con lo que tiene que convivir y mientras tanto hará lo que pueda para que la ley se cumpla.
  • La familia: la ley y el cumplimiento de su deber son lo que hace que Terry se levante cada día por la mañana. Karen, Dawn y Víctor los que le hacen regresar.
  • La iglesia católica, apostólica y romana: gracias a la ayuda del padre Michael en Arkham Terry pudo superar el trauma por la muerte de su hermano. Gracias al padre descubrió a Dios y desarrolló su fe. Cuando las cosas se tuercen Terry se consuela pensando que Él tiene un plan.
  • Estilo de vida americano: Los Estados Unidos de América son la mejor creación de Dios sobre la Tierra ¿Qué son todas esas tonterías comunistas? ¡El que quiera derechos que trabaje y pague sus impuestos!
Fuentes de estabilidad:
  • Edward Knight: gracias su padre Terry aprendió el valor y la importancia de la ley, y también heredó su carácter tozudo y parte de su mal genio. Aunque padre e hijo no siempre se han entendido bien Terry no tiene duda de que en caso necesario su padre daría la vida por él.
  • Ada Knight: la eterna mediadora entre su marido y su hijo. Para Terry es una fuente de moderación, calma y amor incondicional. En los meses posteriores a la muerte de Clarence la señora Knight fue la única que consiguió hacer de tripas corazón y atemperar la cólera de su marido al tiempo que consolaba la tristeza de su hijo.
  • Karen Knight: Terry jamás pensó que conocería, y mucho menos atraería, a una mujer tan fascinante. Inteligente, pragmática, decidida a triunfar por sí misma, hermosa de cuerpo y aún más de corazón. También fue imprescindible para que Terry pudiera adaptarse a las particulares condiciones de la vida en Cleveland, impidiendo que se lanzase en una cruzada suicida contra las mafias. Pese a su carácter pacífico y reflexivo el temperamento de Karen es muy parecido al de Terry, por lo que éste no se meterá en discusiones con ella a menos que esté muy seguro de llevar la razón. Y a veces ni estándolo.
  • Padre Michael: otro de los hombros sobre los que Terry lloró largo y tendido tras el truculento asesinato de su hermano, y fuente de consejos y consuelo en los años posteriores. Terry admira profundamente que este hombre haya podido mantener su fe en Dios en una ciudad como Arkham, y a menudo lo llama por teléfono y se escribe con él para hablar sobre multitud de temas e inquietudes. Es más que un amigo y menos que un padre, aunque en varias ocasiones ha ejercido de uno, de lo otro o incluso de ambos.
« última modificación: Marzo 11, 2018, 11:40:54 am por Konietzko »
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